__________ Fernando Miranda
No he querido escribir este artículo, llevo días esquivándolo, conjurándolo, aunque sabía que terminaría escribiéndolo, recordando tres nombres decisivos en un proyecto de amor a la ciudad en el que me inicié en la escritura, se llamaban Alberto Otero, Joaquín Ruiz y Fernando Miranda, se llamaba Mirador de San Fernando, un proyecto de amor a la ciudad que me enseñó a amar a la ciudad, Alberto Otero era la redacción y las ideas de lo que debía y podía ser la información del San Fernando de los años 60, Fernando Miranda era el deporte, fundamentalmente el Club Deportivo San Fernando en sus momentos de mayor gloria y esplendor, cuando necesita un cronista que estuviera enamorado del fútbol y de los colores de La Isla, y Joaquín Ruiz era el hombre de la publicidad, el hombre de la economía, tres hombres que quisieron hacer la botadura por el dique de San Carlos de una ciudad mediatizada por "la Marina" de una emisora de radio, Radio San Fernando, Radio La Isla, Radio Cañaílla, una radio como un sueño enorme en el que en los atardeceres se hablara de las tardes de gloria del viejo Madariaga y en las mañanas se pusieran discos dedicados, qué sé yo, una radio, un espacio para mostrar que pues vivimos anunciamos algo nuevo, la radio que denegaron porque podía interferir las ondas que llegaban o salía de Capitanía General para la defensa de la Patria en peligro y la civilización occidental del comunismo y la masonería, por eso tras la frustración y con las ilusiones idénticas surgió Mirador de San Fernando, como pequeña imprenta, como artesanía de la libertad, letra a letra Luis, Pepe Lebrero, Vázquez, otros cuyos nombres desgraciadamente no recuerdo, pero sí su laboriosidad, letra a letra componiendo las crónicas de Fernando Miranda, las noticias sin firmas de Alberto Otero, los poemas de Rafael Duarte o Juan Mena, los artículos que empecé a escribir, desde aquel primero a aparcería con mi luego compadre y siempre amigo entrañable Pedro López Alemany, los textos del inolvidable Pepe Hurtado, Julián Blasco Moyano, Francisco Carrillo, como en la protohistoria de aquella inmensa obra de libertad a conquistar al joven estudiante de Economía y Periodismo que llegaría a ser tan grandísimo periodista y maestro de periodistas llamada José Oneto Revuelta, sí, no quería escribir este artículo, recordar aquella redacción-todo de la espalda de Capitanía, en donde la prensa tiraba las hojas sueltas del inolvidable Mirador de San Fernando, que luego iría a Cayetano del Toro, en donde sigue la imprenta, y desde donde íbamos a tomar café muchas tardes a la sala de redacción en que convertíamos el 44, con café y churros que siempre invitaba el bueno de Fernando Miranda, ya heredero de la empresa inicial porque Alberto Otero había muerto, tan joven, y Joaquín Ruiz se había inhibido de la aventura, esa historia interior que pocos conocen pero que ahora sabrán porque Fernando Miranda ha cogido el camino de la misericordia de Dios, en el que creyó fuertemente todos los días de su vida, sí, yo no quería escribir este artículo, cuánto dolor tengo dentro por Fernando, cuánto siento esta muerte que llena de luto a La Isla, que ni Hijo Adoptivo hizo al que la amó más allá de toda medida… Ay...
Diario de Cádiz
Calle Real
2011 01 30_




























