________ Limoges
Al norte se halla el parque natural de la Brenne, al sur otro parque natural regional, el de Milevaches en Limousin, al oeste el de Perigord-Limousin. Cerca de Limoges se encuentra Poitiers, al norte; al este Clermont-Ferrand. Hablo del corazón de Francia. Perdón, yo estuve allí. Lo recuerdo perfectamente. Una mañana con sol. Y además parado frente a lo que ha sido ejemplo de la barbarie recientemente, el impresionante ayuntamiento -Hôtel de Ville- de la histórica ciudad de las porcelanas, asaltado e incendiado, o sea, destruido por una turba de varios centenares de personas: “Desde mañana vamos a asegurar una continuidad del servicio, vamos a organizarnos. Han destruido un edificio que los habitantes de Limoges aman, pero no han destruido el servicio público. Es un monumento que se quema, pero no la República”. Son palabras del alcalde de Limoges, Guérin. No repuesto del tremendo disgusto de ver cómo se caía al piso bajo las llamas el edificio único de su ayuntamiento, una joya más del tesoro de Francia. Un millar de manifestantes hicieron el daño en la localidad francesa. El alcalde les dijo “a los delincuentes” que la justicia los detendría.
¿Cómo de cerca estamos en España de Limoges?
Las fuerzas de seguridad del Estado ya saben, por si no lo sabían, a lo que se enfrentan las democracias contemporáneas. Quienes asaltaron y destruyeron completamente un edificio histórico, orgullo de Limoges, son los potenciales destructores de cuanto se ponga por delante, llegado el caso. En Madrid, Sevilla, San Sebastián o Valencia y Barcelona. Del mismo modo que ya están informados de cómo, casi sin avisar, se asaltan las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. ¿Hablamos de guerras híbridas? Lo cierto es que si logran el quilombo, dicho en argentino coloquial, pueden traer la destrucción al interior de los países a los que se enfrentan. A distancia considerable. Y a humillaciones tan hirientes y deprimentes como la destrucción del palacio consistorial de Limoges.
La ciudad que pude ver aquella mañana de sol, con su fábrica de porcelanas y ese glamour de Francia, es desde el 17 de octubre una nueva forma de luto, de desesperación. La barbarie ha vuelto, puede que no se haya ido nunca de nosotros. Sigue allí, aquí, allá. En todas partes.
Diarios Grupo Joly
El Pinsapar
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