_________ Ganas de maldecir
Lo venía comentando, como si lo viera venir. Estaba sintiendo verdadero asco de la violencia. En las series de televisión y películas, en los noticiarios, los diarios, las emisoras. La violencia es como una mancha de aceite gigantesca que está manchando a la humanidad entera. No empezó en Ucrania pero el territorio mártir viene sufriendo años y años de violencia rusa, violencia de su vecino. Tener la fuerza es poseer la impune capacidad de ejercerla. Hay miles de muertes sumadas. Pero no sólo hay violencia en las guerras, hay también en la inexplicable vida de muchas ciudades.
Es una fatalidad, un destino insoslayable. Ahora han saltado muchas alarmas porque han intentado una vez más dar muerte al actual presidente de los Estados Unidos. Es el tercer intento porque el segundo estuvo a punto de enviarlo a Arlington junto a JFK. El que vive por la espada muere por la espada, dice el proverbio bíblico. “¿No te parece que yo puedo orar a mi Padre, y que él puede mandarme ahora mismo más de doce legiones de ángeles?”, concluye el texto de San Mateo. Aquellos años fueron también tiempo de violencia.
Tanta que llevaron al único justo a la cruz para darle muerte. El que pudo orar por las legiones de ángeles no quiso porque conocía su destino, que era morir en la cruz para resucitar al tercer día y mostrarnos la esperanza de la vida eterna. Es nuestra fe. Nada ha cambiado porque ni llegan las legiones de ángeles ni se evita la crucifixión de este mundo atormentado y enloquecido. La violencia es el principio del final de todo, es el ruido y la furia, la oscuridad y la desesperanza. La tierra está llena de estallidos, de muerte y destrucción. Parece increíble. Cuando, además, es sabido que las guerras se pagan en moneda contante y sonante. Y es la ruina de los pueblos, además del luto. Un aroma fétido es la violencia. Miente el que se opone a la guerra porque no hace la oración necesaria para que Dios envía las legiones de ángeles que se necesitan para parar al que empieza las guerras y el que las desea y los que las sufren.
Mientras está este caldo de violencia, este sinsentido, esta locura. Tres intentos tres. Ha salido ileso y, que sepamos, no ora al Padre para que envíe las legiones de ángeles. Al contrario, clava más la espada.
Diarios Grupo Joly
El Pinsapar
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