De siempre he oído decir que Andalucía era muy castellana. Lo he mirado por todos los rincones y, qué sé yo, igual tengan razón en algo. Entre Andalucía y Castilla (y León) está La Mancha, que también. Y Extremadura. Lo que somos se fue haciendo a fuego lento durante siglos y más siglos. Y se sigue haciendo. Digo que nunca hubo un foso que nos separara sino muchos caminos que se encontraban. Desde antes de Roma, con probabilidad.
Ocurre, por lo menos en mi caso, que fui aprendiendo esa asignatura difícil leyendo a don Antonio Machado, que me dejó una huella indeleble. Y algunas afirmaciones que todavía me conmocionan, como aquello de “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora”. Son versos de su largo poema A orillas del Duero, y van precedidos de otros preparatorios igualmente decisivos: “El Duero cruza el corazón de roble/ de Iberia y de Castilla./ ¡Oh, tierra triste y noble,/ la de los altos llanos y yermos y roquedas,/ de campos sin arados, regatos ni arboledas;/ decrépitas ciudades, caminos sin mesones,/ y atónitos palurdos sin danzas ni canciones/ que aun van, abandonando el mortecino hogar,/ como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!”
Quien conoció el Amor en Soria y su derrota, y vivió largos años en la tierra decisiva de España, dijo las palabras más graves que se pueden sobre aquella decadencia, desde la profundísima admiración por el motor de España.
Ayer tuvo lugar, como correspondía, la cita electoral. La vieja tierra, hoy fragmentada y alterada, añadida a León en la organización. El resultado fue el esperado y con seguridad Machado escribiría otro poema demoledor, porque no suman, se resisten. Y no se contempla una segunda vuelta, que pondría todo en claro. ¿Envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora? Es la impresión que dan las partes de este país al que tanto contribuyó la ayer dominadora Castilla. No va de entretenimiento sino de lamentarse. Y llorar. Con lo que está cayendo, además, y va a seguir cayendo, sobre el mundo que nos es cercano.
El autor de estos versos ni siquiera descansa en la tierra que tanto amó, en el azul de su infancia, duerme esperando la Resurrección al otro lado de la frontera, a donde lo llevó una guerra fratricida, una España rota.
Diario del Grupo Joly
El Pinsapar
2026 03 17_





