_______ Alcaldes del río

Desde Cazorla a Sanlúcar de Barrameda el Guadalquivir tiene 657 kilómetros. Y muchos pueblos. Recordemos algunos: Alcalá del Río, Alcolea del Río, Almodóvar del Río, Andújar, Gelves, La Puebla del Río, Lora del Río, Montoro, Peñaflor, Posadas, San Juan de Aznalfarache, Sevilla, Villa del Río, Villafranca de Córdoba, Villanueva de la Reina, Villanueva del Río y Minas, Campillo del Río, Encinarejo, Vados de Torralba, Villaverde del Río, Córdoba y Sanlúcar de Barrameda, naturalmente.
Pues bien, ese extraordinario periodista que es Carlos Alsina, se preocupó el pasado viernes de llamar a varios de los alcaldes de esas localidades, para interesarse por el estado del pueblo y el río con motivo de los temporales que han llenado de agua Andalucía. Vuelven a ser -los alcaldes- lo mejorcito de España. Estos habían dispuesto lo necesario para que resultara lo conveniente. Es decir, qué vecinos desplazar y adónde, como atender sus necesidades, dónde los animales, no sólo las mascotas, los animales que nos dan carne y la leche y contribuyen a las economías de los pueblos. Sabemos que el Guadalquivir, el padre río de Andalucía, cuenta con afluentes a derecha e izquierda, que a su vez cruzan las cercanías de pueblos andaluces. Pues esos otros alcaldes también han dispuesto, en la medida de sus fuerzas, lo que es de menester para ayudar a los vecinos si sufren las riadas, si pierden sus bienes, si lo necesita. Los ríos crecen y se desbordan por las lluvias pero las lluvias también actúan sobre los pueblos (Grazalema es el ejemplo máximo, su situación y el agua que ha recibido se ha convertido en noticia mundial). Alsina es persona dulce, persuasiva. Logró de ellos la claridad, puso sobre el tapete los días y las horas que habían dedicado de la defensa de sus pueblos, de sus vecinos. Es muy bonito constatar esto, que hay personas que llevan días enteros en desvelo por sus gentes, por sus pueblos. Preocupados al máximo, disponiendo de la totalidad para los vecinos que lo puedan necesitar. El caso Grazalema es el más emblemático. El municipio gaditano se ha ido a Ronda y los que lo han preferido a Villaluenga, que ha puesto el pueblo a disposición de Grazalema por boca e su veterano alcalde.
El pueblo defiende al pueblo, se ha dicho desde la catástrofe de Valencia, pero no sólo, fundamentalmente lo organizado, las fuerzas del Estado en defensa de los ciudadanos. Como los alcaldes del río, como todos los alcaldes que se han desvivido luchando contra la adversidad de las tormentas, de las lluvias, de la catástrofe cotidiana.
Diario de Cádiz
Calle Real
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