domingo, 23 de agosto de 2026

El Pinsapar / RICARDO PACHÓN



__________ Ricardo Pachón

Los recuerdos míos, propiamente míos, más los otros, los recuerdos que recuerdo de Ricardo Pachón, que él me ha contado u otros que me han contado de él, han venido a mi garganta cerrada por la tristeza de su fallecimiento. Uno de los primeros, sin duda, fue el episodio de la Venta de Vargas en donde conoció a un niño que lloraba porque unos americanos borrachos le habían partido su guitarra. Ricardo Pachón se la compró y la recompuso. Ese niño se llamaba José Monje, Camarón de la Isla. De esta primera imagen paso rapidísimo a 1993, al Centro Cultural donde presentó (más o menos) mi libro sobre Camarón. Era una parte del todo que se celebraba allí y resultó ser, digamos, poco formal y tumultuoso. Él era poco formal, de todos modos. Digamos que tenía motivos. En otro salto me veo con él mostrándole la Exposición Camarón cumple 50 años, de la que yo era Comisario. En la Diputación de Cádiz. Fue en el año 2000, 26 años largos ya…

Ya entonces sabía que tenía muchos dones el sevillano, uno de ellos el hacer amigos. Los tenía por todas partes. Con algunos enemigos a modo de contraindicaciones, claro. En el Flamenco, los poco o nada gitanistas; los más o menos ortodoxos. No se equivocaban con Ricardo, era gitanista y heterodoxo. A más no poder. En aquellos años el mairenismo no soltaba el cetro, digo la Llave de Oro, ni de bromas. Camarón era la estrella emergente y única del cielo cuajado de estrellas del Flamenco, la que brillaba más. Los que volvían al Corte Inglés para devolver La leyenda del tiempo porque eso “no era flamenco” se lo debían a Pachón, que había convencido a Camarón para saltar a otra órbita del Flamenco, y lo hizo. El entonces Pachón, con los gitanos de las Tres Mil y los nuevos sonidos y compases del rock andaluz, con Lorca y algunos otros poetas, lo había logrado. La inmortalidad actual del cantaor de la Isla, en parte, se la debe a Ricardo Pachón. El Morrongo de Santiago Donday lo editó Mario Pacheco porque medió Pachón. Y acudí a su casa de Sevilla con las grabaciones secretas que tenía la familia de la Venta de Vargas. Allí están las Seguiriyas de los grillos y el recuerdo imborrable de Ricardo Pachón. Firmé con Ricardo la producción de dos discos inolvidables.

Qué grande has sido, amigo. Lux aeterna.

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sábado, 15 de agosto de 2026

El Pinsapar / DESMENTIR


_____ Desmentir

Me doy una vuelta por el diccionario. Nunca quedo defraudado, al contrario. He mirado ‘desmentir’ porque llevo pensando tiempo en lo importante que sería el desmentir lo que unos se dicen a otros, y otros a unos. Quedando en el aire la contienda, sin subir la verdad al escenario de nuestras vidas. Desmentir significa “demostrar o decir que un hecho, un rumor o una palabra no es verdad, o probar que una persona miente o se equivoca”. La RAE afirma que se usa tanto para ideas como para acciones.

Veo ampliaciones muy significativas al hablar de significado y usos. Probar falsedad: Decir que un dato o noticia es falso con pruebas. Contradecir a alguien: Demostrar que una persona falta a la verdad o se equivoca. Desmerecer: Obrar de un modo que desentona con los antecedentes o el origen de uno. Los sinónimos y antónimos son muy clarificadores y expresivos: Refutar, contradecir, negar, impugnar, rebatir. Para los sinónimos. Confirmar, ratificar, afirmar, corroborar. Para los antónimos. Todo está muy bien explicado por los académicos de la RAE, que han puesto a disposición de los hablantes este arsenal de buenas prácticas. Sin embargo, lo que vemos es los modos de la ocultación, las esquinas de las mentiras, los bulos y otros embustes. A cara de perro y delante del país entero. Debe ser muy difícil para algunos saber decir, saber no decir, y ni una cosa ni la otra. Entonces nace la mentira. En los primeros años de nuestras vidas la mentira era una especie de trinchera, más que mentir a sabiendas se mentía como mecanismo de defensa. Te podían matar que no soltabas prenda, para los más conspicuos. Parecía increíble esa característica del ser. Y ahora, en la edad adulta, te equivocas si no mientes.

Lo de Ceuta es un caso de mentir que no acaban de desmentir en ningún caso. Si alguien los mandó a Ceuta ese alguien mandó a la muerte a decenas. ¿Se ha desmentido? Ceuta es el centro de la guasa ahora mismo. Nadie imagina lo que es vivir en una ciudad de 80 mil habitantes a la que se han presentado 50 mil, o más porque esta verdad tampoco la dicen. Ni la desmienten. ¿Consecuencias? Es un ejemplo de algo peor, un sistema mentiroso infinito.

¿Quién se planta? Es que, verá usted, así no se puede vivir. La mentira es la muerte de la libertad.

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2026 08 15_ 






📷RAE y Diarios del día

sábado, 8 de agosto de 2026

El Pinsapar / SÉ UN POCO DE PALABRAS



_____________ Sé un poco de palabras

Lo confieso, sé muy poco de casi todo. En verdad, lo confieso, puedo decir que de saber-saber, sólo sé un poco de palabras. Les tengo un respeto muy grande, a las palabras. Comprendo bien lo del Génesis, lo de Dios llamó a, y fue. Es formidable, lo que no se nombra, lo que no tiene nombre, no tiene existencia. En cuanto a las mentiras, esos animales temibles, ¿qué decir cuando casi todo está lleno de ellas? Es como lo de Ceuta, ¿quién se cree que el CNI no informó de lo que se avecinaba? Pues algunos nos dicen que como el CNI es Defensa “y no Interior”, el CNI no pudo informar, pues Interior coordina esta cosa de las fronteras. Siempre es lo mismo, nos toman por idiotas. Intento ver lo que ha ocurrido desde el otro lado. ¿Qué pensaríamos los españoles si 80 mil o los que sean, se fueran a la desesperada de España atravesando un río, un monte, una gran puñeta? ¿Estaría contento el Rey de los españoles? Sobre todo cuando el mensaje que llevan -¡Viva España!- es lo que no tienen en Marruecos, lo que Marruecos les ofrece. No creo que esta parte del cuento haga feliz al Sultán de Marruecos, si le importan algo sus jóvenes, cien de los cuales, han dejado su vida en las aguas de Ceuta. Si miles y miles de jóvenes arriesgan sus vidas para llegar a la incierta Ceuta, esto no puede hacer feliz a un Rey si es el primero en amar a su pueblo. Acaba siendo todo esto como las divisiones de los ejércitos del Vaticano que pidió Stalin para tener en consideración lo que deseaban los católicos.

La fórmula es la de la Marcha Verde, que les fue estupendamente bien. Ya hemos metido en un día a 80 mil jóvenes marroquíes en Ceuta. Cuando sea necesario meteremos a cien mil o más. Y ya dentro, nos quedaremos con Ceuta. Sánchez lo sabe, lo sabe todo el mundo. El Papa, el primero. Y es una de las cartas marcadas de Trump, ese apoyo a Marruecos que sus sucesores lamentarán toda su vida. Porque no es lo mismo y la Política no es esto de ahora de la Administración norteamericana, tiene otras raíces. Estamos en una tormenta perfecta, lamentablemente. ¿Nadie se lo dice a Sánchez? A Marruecos ni tocarle, es la consigna. Por eso Trump hace de Trump. Lo suyo es el negocio, qué le importan los muertos, ni los vivos. Ni Ceuta ni España. American first.

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El Pinsapar
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domingo, 2 de agosto de 2026

El Pinsapar / HÉROES




 

__________ Héroes

Veo héroes. Abro los ojos, veo héroes. Los cierro: veo héroes. Y víctimas. Algunas lloran. Otras no tienen fuerzas, están exhaustas. El mundo se les ha caído encima. Después de vivir casi toda una vida se ven así, con un puñado de cenizas para vivir. Los recuerdos, la foto de los padres y de los hijos, el rincón más querido de la casa. Todo lo ha consumido el fuego. Y sobre todo lo que se veía en la ventana, en el balcón. El monte que había es ahora una elevación gris oscura, los altos árboles fueron tronchados por el fuego. De vez en cuando pasan los aviones amarillos, los helicópteros con la gran cuba de agua. Puede que lo estén logrando en otros montes, en los predios de los pequeños pueblos de las sierras, aquí ya no hay remedio. Jamás volverán a ver el monte que estaba allí, imagen de la muerte para décadas hasta que la vida vaya volviendo lentamente. Pero ya decía, insisto, veo héroes. Son valerosos, abnegados y, aunque no quieran decirlo ni pensarlo, saben que allí, en las llamas que crecen, puede estar la horrible muerte de los quemados. Aun así, avanzan contra el fuego con un chorro de agua, de dos en dos, directos a ese infierno que es España en este verano, que fue como aquel verano de nuestras vidas, pero peor.

¿Hemos de acostumbrarnos? ¿Hemos de soportar la frivolidad del que me lo pidan o hablar ahora de un pacto de todos contra el fuego? La gente muere, la vida muere por donde pasa el fuego y ¿vamos de nuevo a marear esa horrible perdiz de unos votos que podrán rapiñar a cambio de esto? Definitivamente piensan que los españoles somos tontos. Porque no nos presentan el resultado de los planes comprometidos años pasados, de lo pensado para que este verano no hubiera saltado este incendio ni recordado el gran poema de Antonio Machado, el del el hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra… El poeta sevillano no tuvo piedad al llamar tierras de Caín a esas tierras castellanas, tierras de España, y a sus vecinos poseedores de un alma fea.

En todo pienso viendo a los nuevos héroes, todos los bomberos, la Unidad Militar de Emergencia, las policías y la Guardia Civil, los héroes, los que salvan vidas y haciendas, cuando pueden. ¿Lo contrario de los héroes? No es necesario decirlo.

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El Pinsapar
2026 08 01_


martes, 28 de julio de 2026

El Pinsapar / KOLJÓS

 

________ Koljós

No suelo llevar un dietario de las lecturas de los veranos de mi vida pero sé, tengo memoria, de libros que me fueron dejando una huella profunda, imborrable. Es el caso de Koljós, la última novela de Emmanuelle Carrère. Soy devoto de este escritor francés, que ha publicado libros extraordinarios y del que espero cada año, desde hace años, que le concedan el Premio Nobel de Literatura. No debo destripar Koljós, no estaría bien. Pero sí debo decir que es -sorprendentemente- una biografía emocional y verdadera de sus familias, ambas ramas. Desde un equilibrio de pesas y medidas. Una rama es francesa cent pour cent, la otra rusa, de la Rusia anterior al triunfo de los soviets. Esta última devino en la madre del escritor, una afamada intelectual francesa, especialista en la Rusia soviética, Secretaria General perpetua de la Academie française. ¿Es todo? Casi nada, pues. Carrère es hijo, el único hijo varón de su madre, una de las grandes figuras de la cultura francesa. Vio que, cuando murieron sus padres, había llegado el momento de construir el guion completo de sus vidas y de la Francia que vivieron, sin la cual nada podía entenderse.

Koljós es un aluvión de noticias de sus vidas, sus ideas, sus pensamientos. Muchos sorprendentes. Como éste que me llamó la atención tanto. “Françoise Sagan, en la que nadie pensaría espontáneamente como una filósofa política, dijo una vez que la diferencia entre la derecha y la izquierda es que la derecha dice “Hay injusticia, y es inevitable”, y la izquierda: “Hay injusticia, y es insoportable”. No encuentro una definición mejor, y no será porque no la haya buscado, concluye. Añadiendo: “Por supuesto ambos bandos tienen algo de razón”. Atención al “algo” y, sobre todo, al “bandos”. De este núcleo de pensamiento se desarrolla una parte del universo de este libro, llamémosle novela, hecho de realidad, de memoria y de verdad. Es una parte pequeña, este excurso, de una obra construida con demasiada perfección para ser un hallazgo.

Fuera de la lectura el mundo arde, lo sé, y se suceden los dramas de los sumarios de la corrupción. Seguimos entre lo inevitable -¿los fuegos?- y lo insoportable -¿Óscar Puente?-. Leer es refugiarse y la verdadera novela es un método de conocimiento. Emmanuelle Carrère es la prueba.

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El Pinsapar
2026 07  28_