sábado, 31 de marzo de 2007

LA GRAN REGATA































De las cosas más impresionantes vividas en el puerto de Cádiz fue la Gran Regata de 1992. La cubrí para Tiempo con Queca Campillo, la gran fotógrafa. Recuerdo que me subí en un helicóptero que nos llevó hasta la mitad del Estrecho. Se paró allí para una maniobra y, jo, qué miedo pasé. Me decía: ¿Qué se me habrá perdido a mi en esta aventura? Seguramente que en la mente del Creador la historia es que la iba a contar aquí...

Conservo algunas imágenes de Queca, entre ellas ésta, a bordo de uno de los veleros maravillosos que salieron del puerto y navegaron la bahía un día inolvidable de sol y de belleza.

LOS MUERTOS DEL ALCALDE



'Los muertos del Alcalde, con perdón' fue un texto que me pidieron para una experiencia de narratología. Se trataba de iniciar un texto que los chicos de bachillerato debían concluir.

Por aquellos años se hablaba de que en el cementerio de la ciudad de Cádiz no cabrían más muertos en pocos meses. Hice la historia como si se tratara del último muerto, el último a estibar, a enterrar. Y el problema que con ello tendría el Alcalde. La experiencia fue alucinante y muchos chicos y chicas completaron mi relato, consiguiendo el primer premio del certamen... 

Cuántos años han pasado... Fernando Quiñones era otro de los autores que iniciaron relato, el bueno de Fernando, ya en el Reino de las Sombras, en el misterio de la vida.

jueves, 29 de marzo de 2007

PACO CARRILLO


La Isla no es Florencia ni estamos en el Renacimiento pero, por las razones que sean, algunos buenos escritores han salido, que podía decir el poeta como de la primavera y las hojas verdes. Paco Carrillo lo es por justicia y verdad. Muy bueno para el relato, el artículo y la novela, aunque su mejor texto sea él mismo, con sus complejidades y su sencilla naturaleza personal, que en un momento dado puede revelarse y rebelarse. 

Hace cerca de 30 años que lo conozco y soy su amigo.

G.F. HANDEL



He ido de músico en músico como de oca en oca. Primero debió ser Beethoven, luego Mozart, quizá al alimón con los románticos, Schumann, Schubert... hasta los románticos del siglo XX. Pero luego descubrí a Haydn, al que venero. Casi tanto como a Bach. Hasta que llegué a Haendel. Es como un océano, un músico inconcebible.

Haydn, Handel, Bach, Mozart y Beethoven... ¡Cómo darles las gracias! Pero sería injusto si no reseñara aquí a los músicos franceses de la Corte de Luis XIV, que son maravillosos...

La música... sin la música no tendría vida...

FAMILIA MONTIEL SANCHEZ,






















Mi familia en un tiempo dorado. Todos vivos, todos sanos, todos unidos. ¿Cómo no llorar?
Es 1958...