Otro agosto. El mes de Federico. Se lee todo el año, toda la vida. Pero se recuerda su crimen sin absolución ni condenación en agosto. El calor, que lo retrasa todo, es un agravante más en este horrible crimen que nos desnaturaliza. Todos los crímenes son nuestros crímenes y, me temo, todos los criminales son nuestros criminales. Porque no hallo diferencia en el asesinato del poeta de los asesinatos de otros poetas. Ni de los maestros ni del banderillero que lo acompañaron encuentro diferencia de los otros maestros y banderilleros que fueron asesinados, sin duda, en el cálido agosto de 1936. El crimen fue en Granada y el resto de los crímenes fue en España, la patria sin corazón dedicada a matarse no sé muy bien por qué, todavía no sé muy bien por qué.
Sobre un asesinato no se eleva un templo ni un apretón de manos. Ni un acuerdo para vivir, para crecer, para seguir siendo o empezar a ser una patria de hogaza de pan para compartir, del encuentro en el que se refieran los recuerdos de las abuelas.
Fue en agosto, el caluroso agosto de 1936. En Granada. No asesinaron la inmortalidad de la lírica de los andaluces, que nunca hubieran podido, sino a un poeta asustado y tembloroso que no entendió el por qué ni lo había pensado siquiera.
Es otro de los crímenes que debemos sobrellevar como una penitencia, todos y cada uno de los españoles en fila para nacer. Mientras España sea España.
Agosto 1936 - 2026
LA VOZ DE FEDERICO_
Fuente de cristal_
Paco Cepero
Para May
Años mirando bajo las lomaslas laderas de ninguna partelas lindes de caminos referidoslos enclaves que dijeron
Años escarbando en las mentirasallí fue el crimenexactamente junto a ese árbolen Granadajunto a dos banderilleros y un maestrocojo
para nadacomo si se aparecieran los huesospor casualidadun día en que no buscabanen el trazado de una conducciónun tendidoun punto en el que dijeron que había agua
¡Mirad! ¡Huesos!
¿Pero y su voz, la vozde Federico? ¿Dóndeescuchar su acento de Granadasu timbre de gloria inmarcesiblela cuerda que decía sus poemas?
¿Quién busca esa vozque no hace menos a sus huesos?Por la Argentinapor el Madrid alegre de la Repúblicapor las habitaciones donde estuvieronsus risasy sus miedos
¿quién busca sus palabras verdaderasque no encuentran nuncacomo si la muerte no sólo hubiera matado su vidaaysino las palabras que nos decía?
¿Son sus huesos la llave del tesoro de su vozvendrán juntas las palabras dichas y el esqueletolos gritos terribles de su osamenta?
'La voz de Federico', poemario Próxima Estación - Pag. 71 y 72 -
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