jueves, 14 de octubre de 2010

El Pinsapar / HISPANIDAD


_____ Hispanidad

¿Cuántas lenguas caben en una patria? ¿Cuántas patrias caben en una lengua? Lancé al aire estas dos preguntas, como una botella al mar. He recogido confusión y tangentes, aunque la cuestión era casi de acomodo de piezas en un espacio configurado. España, por ejemplo, una patria, alberga varias lenguas. El español, una lengua, se habla en muchas patrias. Entendía que, en primera instancia, el interrogante de la botella era muy fácil para el facebook aunque si me preguntaban por la patria, ¿qué podía decir yo?

Patria, Nación, Estado, ufff... Quiero decir, la historia ha hecho de los conceptos un convoluto. En la Europa que salió de Verdún, en el mundo de la guerra fría, en la España que surgió alegre de un entierro multitudinario, ahora con esta cosa del bolivarismo y principio de lo mismo. Inagotable, el convoluto. Y por eso algunos no respetan ni el momento en que la Patria rinde homenaje a los que murieron por la Patria, truecan el silencio necesario por el grito dimisionario. Lo hecho, hecho. En Londres no lo imagino, digo cuando la Reina va a depositar la corona de laurel ante el monumento de quienes dieron su vida para que el Reino Unido siguiera siendo un reino, y siguiera unido. Impensable, la verdad.



Aquí lo tengo recordado, lo que decía don Antonio Machado en un texto emocionante:

"La Patria está por hacer": "Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra: que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano, no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril; un pedazo de planeta por donde los hombres han pasado, no para hacer patria, sino para deshacerla. No sois patriotas pensando que algunos días sabréis morir para defender esos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el árbol o con la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero a esos parajes sombríos y desolados, donde la patria está por hacer".




Con estos maestros aprendí lo que luego viví como una pesadilla, la España centrífuga, el espantajo del siglo XIX que si en Cádiz tuvo una alborada, muerta Cádiz por el VII Fernando, que Dios confunda, en Cádiz tendría su ocaso la libertad y la paz.

El martes, además de un puente y una fiesta, tuvo lugar una celebración que debe arraigar. No es la bandera, ni los himnos, ni los uniformes ni los gritos de dimisión, es esta ciudad compartida, este aire que respiramos, este recuerdo de nuestros padres.

"Convencidos de que sabemos morir -que ya es saber- procuremos ahora aprender a vivir, si hemos de conservar lo poco que aún tenemos", resumía Machado. Fue una premonición de lo que acabaría llegando, por no aprender.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
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martes, 12 de octubre de 2010

HACE 26 AÑOS...




























Publicado en Diario de Cádiz
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       ... parece mentira...

PREMIO "AGUSTÍN PERELLÓ"


Lo hicieron coincidir con el año del Bicentenario, 2010, el año de la Real Isla de León. Y por lo tanto hubo que esperar años, mereciéndoselo todos los años. El gran Pepe Oneto ya es Premio Agustín Merello de Periodismo. Pero ese premio, ni ninguno, puede compararse al premio del aprecio y la estima, la admiración y el cariño de muchos compañeros de la profesión, de muchos paisanos de La Isla y Cádiz. Yo es que empezaba y no acaba de todo lo que le debo y de todo lo que yo lo quiero. Lo conozco bien, desde hace decenas de años... Es mi hermano mayor, mi amigo infalible de todos los días.

Quiso Enrique Rioja que nos hiciéramos esta foto. Con Fernando Santiago, Fernando Orgambides y Marta González Novo. Todos estuvimos felices, ya decía.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Calle Real / EL CUADRO


📷 Antonio Atienza

____ El cuadro

Verdaderamente, si no contáramos con el cuadro de José Casado de Alisal (Palencia, 1832) puede que no tuviéramos el imaginario de una multitudinaria ceremonia civil y religiosa, a la que tan dado somos los españoles, de la Iglesia de San Pedro y San Pablo de la Villa de la Real Isla de León de 1810. Le ocurre igual al cuadro de Michelena “Miranda en La Carraca”. O a los grandes lienzos pintados por David que reflejan el esplendor del Napoleón más imperial. Esto lo vio una persona realmente dotada para la escena, Manuel Foncubierta. Que haya sabido encontrar en la sabiduría y bondad de Jaime Aragón la arquitectura histórica del día no resta un ápice al talento demostrado para recrear una jornada histórica a través de ese cuadro famoso del juramente de los diputados ante el Cardenal Borbón en nuestra iglesia mayor el 24 de septiembre de hace dos siglos.

Cuando pasó el desfile, y Los Reyes y el Teatro de las Cortes oían el extraordinario discurso de José Bono, el gentío que había vitoreado a Don Juan Carlos y Doña Sofía, se hizo con la totalidad de la calle Real y abarrotó esa iglesia del juramento. Porque sabía que un grupo importante de actores aficionados, adiestrados en las últimas semanas por la perseverancia y el buen hacer de Manuel Foncubierta, realizaría la recreación histórica del día de hace dos siglos. Asistí casi en primera fila (por cierto junto a un seminarista croata de la diócesis de Tanzania y otro cañaílla, muy cercano a la ordenación) a la recreación del Juramento y no salía de mi asombro por la voluntad de estos hombres, ataviados con los vestidos de la época, metidos y su papel, dando vida a una jornada absolutamente singular de nuestra historia local y nacional.

El día luminoso, la presencia de las altas dignidades del Estado y de Los Reyes, la gente participativa y hospitalaria, tenían para mí, en esa iglesia abarrotada, el broche de oro. Porque el pueblo cañaílla, hoy como hace 200 años, prestaba su concurso y su emoción a la gran gesta histórica del 24 de septiembre.

No sabía entonces que el grupo teatral de la recreación había preparado en el atrio del ayuntamiento otra interpretación esencial, la constitución de las Cortes, la elección de su primer presidente, los discursos de Muñoz Torrero y Luján, la reacción del presidente Lázaro de Dou ante el plante del Regente, a quien destituyó las Cortes ya constituidas en soberanas. Como decía, el asesoramiento del dr. Aragón, uno de nuestros historiadores punteros, y el gran talento escénico de Manuel Foncubierta, pusieron un auténtico broche de oro al día. Pero claro, faltó la grandeza de este gobierno local actual realmente mezquino para con gentes como Foncubierta, generoso y desprendido. Con su pan se lo coman. Porque privó al pueblo de asistir a una representación maravillosa de un día maravilloso. Como se merecía. No invirtiendo en una verdadera puesta en escena, no poniendo sillas en la plaza, tratando a un grupo nobilísimo de actores aficionados como si fueran titiriteros. Más o menos.

Diario de Cádiz
Calle Real
2010 09 26_