Leo a Fernando Muñoz Prieto, experto en psicología de urgencias: “Si no sabes qué hacer, si no sabes qué decir, no hagas nada”. Me quedo pensando un tiempo: no sé qué hacer, no sé qué decir… ¿qué hago, nada? No es toda la verdad, algo sé que haré, completamente persuadido: no voy a votarlos, voy a darle mi voto a quien pueda ponerlos en la puerta de la calle… del Poder. Esto es, no voy a votar a los de Óscar Puente y Pedro Sánchez, y tantos otros. Otra cosa no creo que pueda hacer, salvo escribirlo aquí y “señalarme”. Por mucho menos alguno hace el escueto comentario de una palabra en los comentarios del Diario, una palabra de las que estallan contra un cristal y lo rompen todo. No la repito aquí, hiere sola. Ahora, además, se está en los tiempos de los ingenieros. Se entiende menos todavía. No por el empleo de acrónimos y jergas, por la propia naturaleza del discurso. De ingenieros. Es que todo esto es un asunto de ingenierías, de ingenieros.
Yo los veo, a los ingenieros, en todas partes, desde que enciendo una luz en mi casa hasta que salgo de ella en un ascensor. Los ingenieros han hecho cómodas nuestras vidas y cada vez sus intervenciones son más decisivas. Pero claro, a costa de no saber, ni qué hacer ni qué decir ni casi nada. Creo que ahora, todos, estamos en el tiempo de los funerales, los cementerios, los hospitales y las historias humanas. Son desgarradoras.
Frente a las siglas que fallaron, que obedecen a sistemas que fallaron, a políticos que no hicieron lo debido a su debido tiempo, la humanidad es la infalibilidad del conocimiento. Cada uno a nuestra manera somos ingenieros de nuestras almas. En el interior de ellas llevamos las tragedias de Angrois, Adamuz y Urda. Y todas las tragedias. La visibilidad está en las historias personales de las víctimas, las imágenes de los que se están yendo para siempre. Menos para sus cercanos, sus amigos
inolvidables y sus familias más cercanas o lejanas. Nos acostumbramos a vivir con esto y de vez en cuando nos quedamos en mucho silencio recordando. Eso vendrá. Lo que ahora llega es el qué hacer, lo que viene. Y viene el momento en que se vayan los responsables de Adamuz y Urda, escondidos detrás de las siglas, nombres e ingenierías. Este desastre que vuelve a traer el luto.
Diarios Grupo Joly
El Pinsapar
2026 11 03_

.jpg)

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario