lunes, 28 de septiembre de 2026

El Pinsapar / INDEFINIDO


________ Indefinido

Mi madre tenía un contrato de alquiler indefinido. Durante quince años lo tuvo mi padre con el Estado, que le pagaba el mismo sueldo mes tras mes. Como a todos. Se llamó aquello el Plan de estabilización, España pagaba la horrible guerra civil, esas estampas de ataúdes destapados con los restos dentro de clérigos, monjes y monjas en las puertas de las iglesias recién quemadas. Y algunos paredones con hombres y mujeres derribados. El plan de estabilización llegó después de la Autarquía (1939-1959) de la mano de los ministros del Opus Dei Alberto Ullastres y Mariano Navarro Rubio, con el apoyo del Fondo Monetario Internacional. Si el Estado no subía el sueldo de sus funcionarios durante años y años, no podía auspiciar ni la libre subida de los precios ni los incrementos de las rentas de alquiler de las viviendas. La progresiva apertura de los mercados trajo finalmente, resumiendo mucho, el hoy llamado “problema de la vivienda”, que los falangistas de los gobiernos de Franco acometieron como “obra social” en casi todas las ciudades y pueblos de España, pues se construyeron cientos de miles de “viviendas sociales” para los trabajadores.

En este escenario se daba la llamada mensualidad indefinida, ley de hierro del franquismo en donde no se daría el espectáculo mundial de una anciana de 87 años desahuciada en una camilla de la casa en donde llevaba 70 años viviendo, gobernando felizmente un presidente del PSOE con el apoyo de comunistas, nacionalistas y progresistas en general.

La acampada en Sol de los sindicalistas y activistas contra los desahucios es la espuma de la cerveza del verdadero problema que tiene nuestro país y que en todos los años de democracia no ha logrado superar: la vivienda. Una barrera sí o sí pretende establecer la parte Sumar del gobierno, ¿y si no me voy?: el carácter indefinido de los contratos de alquiler. Un contrato indefinido para una de las partes, los inquilinos, que pueden irse cuando quieran. Como podía haber hecho mi madre, digo mis padres. Aquí está el obstáculo parece ser que infranqueable aunque es de suponer que se produzcan los retorcimientos de los reglamentos que dejen casi todo como está. Mientras que la vivienda no sea un derecho, mal arreglo tiene. ¿Es esto posible? Sol dice que sí.

Diarios Grupo Joly
El Pinsapar
2026 09 29_


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