




En febrero, anónimos poetas conocidos de Cádiz, como un famoso dentista o un conocido boticario, sacan el estro a pasear y escriben romances increíbles de sal fina, pimienta, clavo y canela, o tangos y cuplés de mucha enjundia y gracia. Pero hay un carnaval en la red, que se comenta solo. Mi amigo Salvador me ha enviado, o reenviado, este muestrario.
Algún día debería estudiarse en profundidad la parte que de lo Marbella no entra en el Código Penal y sí en los manuales de psicología social, historia de la picardía o antropología cultural de mangantes y otras especies monipodias. Que ustes lo disfrute con la calidad de los dibujos y reflexione sobre el contenido, que es muy fuerte. Se lo aseguro.
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