Recuerdos, retazos de aquí y de allá, imágenes para la gente que quiero, músicas, palabras, la vida...
sábado, 26 de diciembre de 2015
viernes, 25 de diciembre de 2015
Día de la Navidad, felicitación
San Juan 1,1-18_
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
jueves, 24 de diciembre de 2015
IN MEMORIAM_Kurt Masur (1927 - 2015)
El director de orquesta alemán Kurt Masur, enfermo de Parkinsosn hace años, ha falleciodo cumplidos 88 años. Formado en Leipzig, su primer cargo relevante fue en la Filarmónica de Dresde, trabajó también en la Komische Oper de Berlín y nombrado Kapellmeister en la Gewandhausorchester de Leipzig. Fue director musical titular de la Filarmónica de Nueva York, de la que terminó siendo Director Emérito. Entre los años 2000 y 2007 fue Director Principal de la London Philharmonic Orchestra, compaginándolo con el cargo de Director titular de la Orquesta Nacional de Francia.
Un alemán cosmopolita, un músico excepcional en su delicadeza, en su entrega... la Música...
martes, 22 de diciembre de 2015
El Pinsapar / DESPUÉS DE LA BATALLA
________ Después de la batalla
Lo están diciendo y casi ni ha empezado a correr el reloj: Nuevas elecciones. Para lo mismo, creo yo. Porque la Ley Electoral no da más de sí. Si nuevas elecciones todo volverá y puede que para peor. O sea, más fragmentación, más división, más abstención. Le llaman pluralismo, que queda muy fino. Más de lo que hay. Si lo que hay resulta inconveniente o perjudicial. Salvo que la llamada al diálogo, el pacto y la negociación hagan buena a la ley electoral y la variedad sea riqueza en vez de estos fantasmas. Con relación a la unidad nacional, el derecho a decidir de unos contra otros, los grandes asuntos que nos afectan a todos. A todos. ¿Se interpreta así lo que hemos votado los españoles? Taumaturgos y demiurgos nos esperan, huyamos despavoridos. De ellos y de serlo nosotros mismos. Venimos de una historia lejana y todo lo sucedido ha coincidido con la fosa común excavada en Puerto Real. Decenas de fusilados en los años del plomo, el odio, la guerra civil. Sus huesos nos interpelan, gritan. ¿Es que entonces no fue realmente posible la convivencia, la concordia, la unión de los españoles?
Todos deberíamos mirar con mucha atención esa superficie de huesos esparcidos en la tierra, ahora exhumados con sumo cuidado por los arqueólogos forenses. Anónimos, desaparecidos para siempre. Cada uno con su afán, sus ideas, sus sueños arrebatados por una descarga. El horror ha aparecido pero siempre estuvo allí, siempre ha estado en donde se produjo, bajo la tierra donde se produjo. La violencia extrema tiene eso, la vemos en los incalificables crímenes del terrorismo islámico, la yihad. En todos los crímenes entendidos desde una política que persigue nuestra anulación, que nos volvamos a poner la piel de los esclavos para volver a ser esclavizados, atemorizados, silenciados, deshumanizados. Vencidos.
Acaba de ponerse en marcha el reloj de lo que hemos votado los españoles el domingo. ¿Cómo se hace? Quiero decir: ¿Habrán aprendido todos de una vez que los votos son nuestros, de los votantes, que los damos y los quitamos sin mayor problema? Es ese momento en el que uno pone una papeleta en un sobre y lo deposita en una urna el momento definitivo. Ya luego el ahora, este paisaje después de la batalla. Me han preguntado, ahí está la respuesta. Es la Democracia. El gobierno del pueblo, para el pueblo. Que ahora llaman la gente, nosotros.
A batallas de amor, campos de pluma. Lo dejó escrito Góngora en sus Soledades. No todas las batallas deben ser sangrientas, quizás quiso decir. Esta batalla de urnas deberían dejar una España más unida, próspera y justa. Deseo.
El Pinsapar
2015 12 22_
'El tamaño del corazón'_ UNA CRÓNICA DE JULIO SANPALO
El sentimiento mejor tratado
El autor isleño Enrique Montiel presenta en la Casa Pemán su última obra, 'El tamaño del corazón' (Ediciones Mayi), rodeado de amigos


_____________ Escribo, rememoro, revivo. El escritor Enrique Montiel ha parido, casi sin ser consciente de ello, una enciclopedia del sentimiento encapsulada en 32 relatos llenos de memoria que dan fe del tamaño de su corazón, porque sin memoria nada existe. De ahí salen las verdades que comparte a través de la literatura y ahí regresan envueltas en afectos como los entregados ayer tarde por los asistentes a la presentación de su más reciente creación.
El autor isleño se rodeó, en la Casa Pemán, de amigos y familiares, sus anclajes más cercanos, para dar a conocer a un retoño literario que en palabras de uno de los padres de la Constitución del 78, José Pedro Pérez-Llorca, supone "un tratado de la educación sentimental", muy íntimo, donde los sentimientos son mejor tratados aún y que entronca con Flaubert, los inicios del realismo mágico o sus maestros, Luis Berenguer y Alfonso Grosso. Una no biografía de sus recuerdos con firma de gaditano de pro.
También es El tamaño del corazón, obra "esmeradamente publicada" por Ediciones Mayi, la "revelación de Montiel como un maestro de la buena escritura, del estilo y el magnífico manejo del idioma". Relatos que emergen como el color en la pintura, en leves pinceladas, casi imperceptibles en los primeros parpadeos aunque esenciales para aprehender la totalidad de su esencia. "Su técnica es la del mosaico, no se ve el trazo pero están las manchas de color, los relatos", explicó Pérez-Llorca.
Evoco, recreo, creo. En este libro, Enrique Montiel desnuda su alma sin protagonismos, escucha con tino las historias que le circundan y las plasma desde la nostalgia, el amor e, incluso, la muerte. Desde una primera pieza, La casa de Almendros Aguilar -paraíso perdido donde se había instalado la felicidad-, con "clara vocación de novela", hasta el que da título al libro, de "un lirismo extraordinario, escrito desde el corazón", tan humano, tan dubitativo y real que "me conmueve", recalcó en el acto el periodista Fernando Santiago.
Toda una declaración de amor, también, por sus vástagos, Enrique y María del Carmen, por su padre de juventud arrebatada, al que "le pasó por encima España como una trilladora" debido a la sinrazón de la guerra, por los olores de la infancia, por su pasión hacia la música, el simple placer de guiar la pluma con cadencia de latido... La "experiencia sentimental de un hombre maduro, biencasado y buen padre de familia" con la que Montiel "se autoafirma" con un "talento inabarcable" y un "pundonor siempre presente en su persona y literatura", expresó Pérez-Llorca. Una pluma pulcra heredera de lo mejor de nuestras letras contemporáneas. "Soy el último que queda, el epígono de ese grupo de escritores como Caballero Bonald o Fernando Quiñones que entendieron que la literatura era escribir bien", afirmó el también biógrafo de Camarón de la Isla.
El tamaño del corazón compendia, si eso es posible, más de una década de trabajo interior, de búsqueda de nuevos horizontes expresivos de su autor. Para Enrique Montiel "la literatura no es una cadena de montaje" y a imagen y semejanza de las grandes obras que hace grandes a sus autores, como Pedro Páramo, cree firmemente que "el verdadero artista sólo está en lucha consigo mismo. Escribo para mí y mis amigos. Es la moneda con que se pagan todas las horas de trabajo", confesó el autor.
Amar es compartir y partir de lo cotidiano hacia lo universal. Con esta obra Enrique Montiel ha constatado que "sólo amando se ama más. Cuanto más amor das, más grande es tu capacidad de amar". El isleño se siente querido, sin duda, y ha querido compartir con los que siguen ahí "un libro secreto sobre el amor porque más allá del sentimiento humano" -y sus diversas manifestaciones- no hay nada". Éste ha visto la luz por la insistencia de su hijo y también escritor Enrique Montiel de Arnáiz. "Me presionó para que lo publicara y fue lo mejor que hice", confesó.
Esta vuelta al negro sobre blanco de Enrique Montiel ha sido una acertadísima decisión, como pudo comprobarse en la sala repleta de público de la Casa Pemán, o en la amistosa oda que Fernando Santiago le dedicó al protagonista del acto: "Sólo he presentado dos libros en mi vida. No vengo aquí ni por experiencia ni por conocimiento, sino por una amistad", que sobrepasa ya las tres décacas.
Y acertada y precisa además es la colección de relatos titulada El tamaño del corazón por constituir una creación que encierra un valor en sí misma: el de la literatura como forma de vida. Para José Pedro Pérez Llorca el lector que se acerque a un libro como éste "gozará con la pasión, se conmoverá con la compasión y sufrirá con el pathos, pero no se aburrirá".
_____ Julio Sanpalo
14 Diciembre 2015
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