lunes, 29 de diciembre de 2025

Calle Real / SUMA Y SIGUE

 


______ Suma y sigue

En mayo estuve en Ferrol. Me gusta mucho Ferrol. Muchísimo. Es una ciudad que son dos ciudades, algo así como San Fernando y Camposoto. Hay allí una zona de ruptura que se llama la Plaza de España, como aquí está La Mojosa. Desde este espacio, hoy reconvertido en aparcamiento subterráneo (estuvo la gran estatua ecuestre de Francisco Franco, que era ferrolano, eso no se lo pueden quitar) hacia la vieja carretera de Castilla y los suelos aledaños, se erige el nuevo Ferrol de grandes edificios y un urbanismo bien elaborado. Y desde el lugar señalado hacia el viejo muelle, está el Ferrol viejo, trazado a cordel por los ingenieros de marina de la época de Jorge Juan. Es una ladera de montaña que baja hacia el Arsenal Naval. Desde los cruces de las ocho o diez largas calles se ven los barcos de guerra atracados en el muelle del Arsenal, se ve el mar y se ve la ría. En lo alto del viejo monte, está lo que llaman Canido, un barrio popular hoy lleno de grafittis de mucho arte. Y el muelle, propiamente dicho. Es muchas más cosas Ferrol pero no me negarán que éste puede ser el resumen.

Pues bien, pregunté que cuántos habitantes tenía la ciudad (un poco por compararla con San Fernando, ciudad departamental igualmente, con su Arsenal y sus cuarteles). Me dijeron: 65 mil habitantes más o menos. ¿Cómo? ¿Dice 65mil? Sí, hemos bajado mucho. Me quedé muy sorprendido porque tenía fresco el número de habitantes de la Isla, casi 94 mil. Pero bien mirado salen las cuentas. Cádiz ciudad ha enviado a San Fernando a cerca de 30 mil vecinos, porque en Cádiz ni tienen vivienda ni capacidad económica para adquirirla. En San Fernando han encontrado acomodo, en Camposoto, y con los que he hablado ninguno ha manifestado que se encuentre a disgusto, eso sí, Cádiz es Cádiz para ellos. Hoy tiene la capital de la provincia 109.950, o sea, 50 vecinos le han cerrado el paso a los 110 mil, que es un número rotundo. San Fernando no llega a los 100 mil, que nos convendría por las ayudas y otras cosas y Chiclana avanza a los 90 mil (en verano muchos más, es sabido).

Digo que San Fernando más o menos como Ferrol, sin el préstamo gaditano aunque ya han echado raíces profundas y no es lo mismo lo que no es lo mismo. ¿Han estudiado el fenómeno aquí y allí? Desde luego no con el número ridículo de nuevas viviendas y otros incentivos. Ocurre como siempre, lo que sube, baja.

Diario de Cádiz
Calle Real
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martes, 23 de diciembre de 2025

El Pinsapar / AHORA EMPIEZA ESTO


















______ Ahora empieza esto

A las 12 de la noche del domingo ya se sabía todo, o sea, no se sabía nada. Porque la que había ganado en realidad había perdido, el que había perdido no dimitía, la que quería sumar no sumaba nada y otro de los perdedores, que había crecido un poco, ganado un poquito, se había arrellanado en el sofá esperando a que saliera la ganadora/perdedora, y fuera a rendirle pleitesía si quería gobernar. 

Una historia repetida ya en España hasta que haya un acuerdo suficiente para cambiar la Ley Electoral en el sentido de hacer inviable negociaciones que son chantajes o son venganzas. ¿Con una segunda vuelta? Con lo que sea con tal de que lo que estamos a punto de contemplar de nuevo, esta vez en Extremadura, no se pueda producir. Una segunda vuelta es mejor que otras elecciones, hay países que la tienen y se quitan muchos problemas de encima. Es que, verás, si yo he votado a la perdedora y no al que ahora está que se sale porque sus votos son imprescindibles, ¿por qué razón tengo que admitir presupuestos o premisas que no he votado ni votaría nunca? Es el viejo trágala del período ominoso, lo que conduce a muchos cada vez más, a la abstención pero no a la de ir a votar y depositar una papeleta en blanco en la urna, no, la de quedarse en casa y que les den.

En Extremadura ha crecido el número y ya he oído, al perdedor absoluto, echarle las culpas a la ganadora que ha perdido, para entendernos. Eso es otra, en vez de hacer un profundo análisis de conciencia, se prepara a resistir el largo invierno, no asumir responsabilidades, permanecer hasta que escampe y lo siguiente. Puede que me equivoque, claro, y no aguante la presión, pero hasta el momento, unanimidad, admite los malos resultados “pero no dimite” (sic). Como casi siempre, hace falta agua hirviendo para que dejen el sillón, dónde si no. Ahora, que el escenario puede que sea el general autonómico y el futuro español, el éxito del pacto entre los que ganen pero pierdan, como la extremeña, y los que pierden pero que para ellos es un triunfo y, por tanto, exigen un precio insoportable. Sánchez los llama la derecha y la extrema derecha, como si fueran dos magnitudes homologables, ¿como ellos y Bildu?

Ahora empieza esto, es lo que quería decir. El domingo fue el primer acto del drama.

Diarios Grupo Joly
El Pinsapar
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domingo, 21 de diciembre de 2025

Calle Real / SILVERIO FRANCONETTI


___________________ Silverio Franconetti


Esencialmente fue un sevillano, de la plaza de la Alfalfa, pero aquella Sevilla, desde el punto de vista del flamenco primitivo, estaba muy enlazada con Cádiz, Jerez y los Puertos. La Isla, especialmente. Pues los míticos María Borrico, El Viejo de la Isla, Curro Pabla, El Fillo y, sobre todo, Ramón Sartorio, lo eran de nuestra ciudad. Fue un tiempo histórico en cierto modo nebuloso. Durante mucho tiempo yo no lo tenía en cuenta, sobre todo porque era la excusa para teorías del flamenco que no compartía en absoluto. Hasta el extremo que solía afirmar con rotunda convicción que el flamenco existió “desde” las primeras grabaciones de flamenco. O sea, los cilindros de cera y los primitivos discos de pizarra. Vamos, no me valía que me dijeran que tal cantaor hacía los cantes de El Mellizo o El Planeta. ¿Dónde estaban las partituras del Flamenco? En ningún sitio. Porque amén de minoritario, aquel flamenco se cantaba “con faltas de ortografía”.

He ensado en todo esto leyendo el último libro del gran crítico y estudioso de lo jondo Manuel Bohórquez Casado, Silverio El hijo del italiano (Colibrí Ediciones, 2025), una obra deslumbrante, llamada “novela” por su autor, en realidad un ensayo, o una novela-ensayo en la que se da la circunstancia excepcional de que todos los personajes son reales, han tenido existencia. Menos el narrador, una vez la voz que habla y otras un personaje más, el amigo de Silverio Franconetti que lo entrevista para esta obra, ya decía, deslumbrante. Incardinado -el hijo del italiano- entre el flamenco andaluz y el flamenco gitano, dotado de una voz prodigiosa y un sentido musical extraordinario, Franconetti no sólo crea y potencia los llamados cafés cantantes, donde tenía lugar el flamenco del primer cuarto del siglo XIX, el tiempo de creación del Flamenco y en donde se encuentra el verdadero ADN de los dos flamencos que acabarían confluyendo en el Patrimonio Inmaterial Universal que es hoy, lo que no deja de ser un milagro cuando se ha leído el libro de Bohórquez. El siglo XIX, en Andalucía, sobre todo en el eje Sevilla-Cádiz, fue riquísimo de historias y acontecimientos culturales y sociales. Pero también Málaga está en este libro, porque era una exigencia. Como Uruguay, a donde emigró el cantador (así llamado Silverio por el autor de la novela) para volver a España pocos años después.

Como no podía ser menos, Bohórquez ha sido el arqueólogo perfecto de la historia del flamenco. El novelista estuvo en Cádiz, o sea, la ciudad trimilenaria, pero también en la Isla, el Puerto y Jerez.

Muy contento de haber leído Silverio El hijo del italiano. Se la recomiendo vivamente.

Diario de Cádiz
Calle Real
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martes, 16 de diciembre de 2025

El Pinsapar / DE LEYRE A JAVIER

 

___________ De Leyre a Javier

Fue una aventura improvisada. Una conocida se ofreció a llevarnos a Leyre. No estaba demasiado lejos de Carcastillo, donde habíamos ido a una boda. Intento y me esfuerzo por recordar lo máximo de aquella aventura. Me veo frente al altar mayor, de pie. Hay una virgen gótica de regular tamaño. Toda la luz de una iglesia a oscuras le cae encima. En derredor de la imagen, los monjes con sus hábitos negros cantan gregoriano. Lamento no recordar qué canto cantaban. Era el último de la tarde. Poco después, nos obligarían a salir del templo. La vida monástica mantenía sus exigencias. Cuando salimos, la tarde terminaba, la oscuridad no nos dejaba contemplar el paisaje. Nos invitó a llevarnos hasta Javier, donde había una fiesta. Se hizo de noche enseguida. Recuerdo haber pasado por Sangüesa bañada por tristes luces públicas, y que al llegar al castillo de Javier había mucha gente, muchos coches, como una fiesta. Pudimos aparcar y subimos un trecho. Era una fiesta aquello, un lugar muy bello e iluminado el castillo del santo misionero. Al poco rato volvimos a Carcastillo no sin antes atravesar un pueblo que tenía las calles preparadas para correr los toros. Me equivoqué entrando por donde no debía, con alguna inquietud de los vecinos, que aguardaban la suelta, pero se pudo solucionar sin problemas y ya no recuerdo otra cosa que la llegada a Carcastillo. Sin embargo, me pregunto ahora, era de noche, ¿soltarían toros a estas horas?

Con los años, ahora mismo, conservo la impresión de la imagen de la Virgen -Santa María de Leyre- bajo una luz potente, una iglesia a oscuras, los cantos de los monjes y gentes -devotas, curiosas- que respetuosamente asistían a la ceremonia final del día benedictino.

Sobre estos recuerdos percute el nombre -y la cara de culpable- de Leyre, la fontanera del PSOE, y su mirada esquinada, su camino desde los calabozos de la Guardia Civil hacía el coche bajo la capucha del tres cuartos acompañada de su abogada. La distorsión que es esta mujer se incrementa en la perturbación que hace de mis recuerdos de una tarde muy bonita, de una Virgen gótica muy bella en ese monasterio navarro que hoy sé que contiene una historia multisecular, los restos de reyes navarros y el recuerdo de repetidos robos y desamortizaciones.

Diarios Grupo Joly
El Pinsapar
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domingo, 14 de diciembre de 2025

Calle Real / ELOGIO DE CHICLANA


__________ Elogio de Chiclana

Hace ya varios años, el alcalde de Chiclana entonces, Jiménez Barrios, me dijo que cuantos más funcionarios y “sueldos fijos” vinieran a Chiclana, mejor. A propósito de los nuevos centros educativos que pedían y se construían. Jiménez Barrios era un chiclanero de Bornos completamente imbuido. Lo tenía claro, su objetivo como alcalde era que Chiclana creciera más y más, llegaran inversores e inversiones. Y población. Pues si leyó el Diario de Cádiz del pasado viernes, seguro que se llevó una alegría íntima. En población, Chiclana le ha ganado ya al Puerto de Santa María. Sé -sonrío- que le habría hecho más feliz que le ganara a San Fernando, no por aquello tradicional de “De la Isla, ni el viento”, no, sino porque se han mirado mucho en el espejo de nuestra ciudad, llamada -por los chiclaneros- la ciudad de las “catorce cosechas”. Como lo tienen grabado a fuego en la memoria (no es lo mismo jornales que sueldos fijos, doce más las extraordinarias de julio y diciembre) lo suyo es establecer una franja importante de ingresos fijos, con independencia de que la tradicional actitud emprendedora de la ciudad se mantuviera y se incrementara. Pues han dado un paso muy importante subiéndose encima del Puerto de Santa María, la otra gran ciudad de la bahía, tan bella y tan cargada de historia.

Chiclana va como una moto, diría algún socialista que yo me sé. Y sería verdad. Además, este alcalde que hay ahora, chiclanero a más poder, quiere que el aumento de población no sea el punto final de todas las políticas, sino una consecuencia de las acciones y los hechos. Por ejemplo, lo digo como ejemplo, el exorno navideño de la ciudad. Otras deberían ir a ver la finura de la decoración y las luces de las principales calles, además de la aparición de muchos escaparates nuevos y modernos en esas calles, y la peatonalización del centro de Chiclana y las intervenciones en la alameda del río. Ni entro ni salgo, hablo como simple espectador que ha criticado en el pasado el que no se invirtieran las plusvalías generadas en el Novo Sancti-Petri y La Barrosa. El alcalde actual lo hace y muy bien hecho que está.

Por eso digo que Chiclana es de elogio y que no me ha extrañado lo más mínimo su crecimiento poblacional. Es posible en pocos años se ponga por delante de la vieja Real Isla de León, la ciudad de las 14 cosechas.

Diario de Cádiz
Calle Real
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                                    Alcalde Jiménez Barrios                                           Alcalde José Mª Román