domingo, 13 de septiembre de 2020

Calle Real / MAÑANA MURIÓ L. B.


_________ Mañana murió L.B.

Ocurrió en 1979, la noticia llegó como un obús. Por inesperada, por dolorosa. Luis Berenguer había muerto. Había que preguntar y repreguntar. Porque yo había estado en su casa el día antes de que empezara a notarse mal, ir al médico, volver a ir, quedarse en casa, o sea, no salir a cazar, que había quedado, sentarse a ver la televisión con los suyos y expirar. 

Así de esquemático, así de verdadero. Por eso era preciso repreguntar a quien te había llamado por teléfono para decírtelo: Imposible, ayer estuve con él, no, antes de ayer, hoy se iba de cacería. No fue, se sintió mal, fue a don Juan Martínez, volvió a ir por la tarde, nada, no tienes nada, Luis, y le explotó una arteria.

Maldita víspera, maldito día de septiembre. Tenía 54 años y muchos hijos, muchos. Que lo necesitaban, que tenían derecho a disfrutar de un padre así, tan lleno de cultura, de ingenio y de arte. Y estábamos los amigos, los escritores que empezábamos. Y los lectores. Éramos muchos, muchos los conmovidos, los golpeados por una muerte inexplicable, prematura. Juan Mena se casaba el día que lo acompañamos al cementerio, por la tarde, en el Carmen. Por la mañana el dolor, por la tarde la alegría de la boda de un querido amigo, admirado poeta para Luis Berenguer. Rafael Duarte y Juan Mena eran los dos poetas de la Isla, y lo siguen siendo. Luis Berenguer les presentó en el Centro Cultural un poemario, no era de presentaciones pero fue a decirles algo, quién nos diría a todos que el reloj se había puesto en marcha, que llegaría el día 14 de septiembre y que Luis se iría al misterio de cabeza, confesado y comulgado, como estaba siempre, porque -lo confesó- comulgaba todos los días “un poquito”.

Mañana murió Luis Berenguer y ayer apareció en mi estudio, dentro de un libro suyo, Tamatea, el programa de mano de la Feria del Libro del año 1995… dedicada a Luis Berenguer. Por lo que fuera hubo años en que la ciudad se esforzaba en tener una buena Feria del Libro, con muchas librerías y muchos actos culturales paralelos. La Isla apostaba por la cultura de los libros y los escritores, era la ciudad en donde descansaba el gran novelista Luis Berenguer. Otra de las estelas que le debemos al gran José González Barba, alguien de verdadero mérito, cada día que pasa su figura se engrandece para mí, se minimiza, por el contrario, las de quienes no lo quisieron, no lo reconocieron ni valoraron. Sí, fue mañana cuando murió, cada 14 de septiembre. Por eso lo estoy releyendo, aunque tengo sus libros siempre muy a mano, es como oírle decir las cosas que me decía, los dos solos en su despacho de la casa de la calle Real donde me leía sus novelas inéditas.

Inolvidable Luis, qué grande, qué grande…

Diario de Cádiz
El Pinsapar
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domingo, 30 de agosto de 2020

Calle Real / LO IMPORTANTE


________ Lo importante

Lo están pasando mal, muy mal. Es un sector sensible de la economía de la ciudad. Lo están pasando muy mal. Podría contar una relación con sus particularidades, no dispongo de ese espacio. Cuento uno que puede ser bien representativo. Es un café-bar, con una terraza. El dueño, que a su vez es el trabajador, ha sufrido un quebranto de más de 4000 euros en los dos meses largos de confinamiento. No sólo no ha ingresado, se ha visto obligado a cumplir con sus obligaciones.

Esos miles de euros en negativo y un poco desesperado, como es lógico. No sólo es perder lo que no se ha ganado, es perder en el sentido real de perder a lo que me refiero. Hay muchos café-bar en San Fernando, pueden hacer cuentas. El atajo de los ERTEs ha sido un alivio relativo y pequeño, las cosas no van bien, no sólo es que vayan lentamente, es que no van bien. 

Ayer hablaban del aumento de los ahorros de los españoles. El ahorro viene del miedo y del no consumo. Sigue todo el protocolo de las grandes crisis. Retracción del gasto, aumento del desempleo, empobrecimiento de la sociedad. José Macías, economista isleño que trabaja en Madrid, experto en Big Data, me lo explicaba días pasados. Está convencido de que si no se encuentra pronto el remedio al Covid-19 -¿la vacuna?- vamos a la pobreza, de cabeza. Será inevitable. El crecimiento exponencial, de nuevo, de la pandemia trae un efecto demoledor. ¿Quién tendría algo que decir en todo esto? Miro no mucho más allá de las fronteras inexistentes de la Isla. Y recuerdo los famosos versos de Pessoa sobre el Tajo y el río de su pueblo. En sentido estricto lo que me importa es la situación del dueño del bar que me pone amablemente un café, el pequeño ultramarino de mi calle, los puestos vacíos del Mercado y, por supuesto y antes que nada, mis hijos. Seguro que coincides conmigo. Los hijos. Qué difícil es, cuando todo baja, no bajar también, escribió don Antonio Machado.

Y todo está bajando, sin que veamos lo que hacen por nosotros, si miramos para arriba, o para los lados. ¿Han ayudado a este pequeño empresario en su dolor de cabeza de 4000 euros? ¿Han ayudado a tantos y tantos? Hablo de lo real y de lo cercano. Por eso cuando leo algunas críticas locales, pienso en algunas actuaciones cercanas y lejanas, me invade el profundo pesimismo español que leía en los hombres del 98. Porque algo está claro, no venimos de antes de ayer, llevamos en este viejo solar muchos siglos, muchas tragedias, muchos días de sol.

¿Lo importante? Tú mismo.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
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martes, 14 de julio de 2020

El Pinsapar / GOZAR, SUFRIR


_______ Gozar, sufrir

Fue en los últimos tiempos del Cádiz en Primera. En un pequeño bar de la calle García Agulló. Una hora antes de un Cádiz-Barcelona. Fernando Santiago suele decir que en Cádiz hay siesos, muchos. Tiene razón. Esa tarde luminosa en Carranza, un ambiente desbordado, vi a uno de manual. Pero tuvo su réplica de algo que se da en Cádiz muy bien, la inteligencia de rápida respuesta, el "ange", el "corte" de un solo tajo. Todo fue muy rápido. Yo había pedido un café, tenía tiempo de sobra para llegar al estadio. Me ponía un poco de leche no muy caliente cuando llegó a la barra el sieso profesional de Cádiz y le dijo al dueño del bar algo así como "Manué, qué, hoy a sufrí, ¿no?". La respuesta de Manué fue de antología: "Yo con el Cádi, gozo, gane o pierda; pa sufrí ya tengo al Madrí". No tuvo réplica alguna, el sieso callóse y no hubo nada, como se suele decir.

He recordado este trance desde el partido que perdió el Cádiz el último día con el Fuenlabrada, que si hubiera empatado subía a Primera, pero perdió. Miles de gentes en todas partes esperaban ese empate, ese triunfo para tocar el cielo con la mano, el cielo de la Primera División después de quince años sufriendo de todo pero gozando del Cádiz, uno de los equipos simpáticos de la Liga española, como el Atlético de Madrid o el Betis, la trinidad del gozo frente la larga lista de los sufrimientos, que son los demás. Lo he pensado y mucho más el domingo, que sonaron las campanas del perder del Zaragoza, que daba el espaldarazo a un Cádiz que no ha parado de soñar toda esta liga difícil y finalmente pandémica.

Es muy duro no ver a tu equipo amarillo con la camiseta amarilla en el estadio más amarillo del mundo, el Ramón de Carranza, ganar la Liga, subir al cielo de Primera tras tantos años y tantos avatares, algunos chungos. Gozar y sufrir viene a ser como el vivir y soñar que cantaba Camarón; gozar y sufrir es alcanzar la meta, con la banda sonora del himno de Manolito Santander y el hola fondo norte, hola fondo sur. Cádiz vuelve a ser una ciudad de Primera, volver a ser lo que fuimos, Cádiz vuelve a sumar cadistas en Medina Sidonia y Puerto Real, en Chiclana y la Isla, la orilla izquierda del río y el litoral hasta después de Barbate. Y más.

La vida es esto también, este detenimiento del tiempo en el escaparate en donde queda reflejada la historia, donde nos vamos a seguir mirando, este gozo, digo.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
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martes, 23 de junio de 2020

El Pinsapar / EL FRÍO DE AFUERA



















________ El frío de afuera

Los incrédulos y cínicos empleaban antes esta expresión, con variables. Afuera hace mucho frío, decían a sus parroquias e íntimos para justificar pactos post electorales que hacía pocos días habían jurado por sus madres que jamás harían. Eran las primeras lecciones aprendidas de tener el poder o no tenerlo, el frío exterior, cualquier cosa antes de pasar cuatro años a la intemperie, mejor las mullidas alfombras, los confortables despachos y el coche oficial. Por resumir. De aquellas aguas estos lodos. La pandemia del Covid-19 ha sido como una elección ganada pero perdida, esto es, el más votado sin la mayoría para gobernar, o sea, casi todos los partidos alguna vez en su vida. De ahí las negociaciones y las componendas, el hablar de lo importante pero arreglar lo mío, que no es de lo que se trataba, o sí. ¿La lucha contra el virus? Forma parte del todo más que ser el todo mismo. Y a trancas y barrancas hemos llegado hasta aquí, en el horizonte el día 21, y la cabecera de la vuelta ciclista de Galicia, el maillot amarillo de Feijó. Que algo pasa, que algo se mueve han dado cuenta los telediarios, la nueva normalidad del automóvil, en caída libre durante todo este tiempo de encierro y de encefalograma plano de la venta, la deslocalización de Nissan en Barcelona y los balances de los concesionarios y los talleres. El país se paró, además de verdad.


Ayer fue esto, digo, lo del automóvil, las ayudas que va a dar el gobierno para renovar el parque móvil español, los incentivos que favorezca el movimiento de una industria que da trabajo a miles y miles. Lo del automóvil y el turismo, el primer avión que llega a Palma de Mallorca con casi 200 turistas, los primeros 200 turistas alemanes de los no sé cuantos cientos de miles que debe llegar en los dos próximos meses, junto a los ingleses y los franceses y los rusos, todos los que juntos vienen sumando más del 10% del PIB, como sabe el todavía ministro Garzón. Noticias de portada, el automóvil, el turismo. La nueva normalidad deberá traer cada día dos noticias de portadas tan interesante como las de ayer o esto no va a funcionar. ¿Que está todo embrollado y sigue habiendo contagios y muertos y altas hospitalarias? Va a seguir hasta la nueva recaída, de la que ya hablan. Dará una nueva normalidad pero por lo menos algunos estarán avisados como ya hay muchos con la papeleta de las próximas elecciones en la mano. Son los que piensan que votar es mejor que cualquier otra cosa, pese a lo del frío de afuera.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
2020 06 23_