domingo, 15 de abril de 2018

Calle Real / POBRES


_________ Pobres

Hubo un tiempo en que en la ciudad había hambre, hambre de verdad. Hubo un tiempo triste en esta ciudad de sol y aire limpio, huertas, esteros, salinas y caños. Lo hubo, yo lo vi. Era un niño. En mis recuerdos de niño se alternan las imágenes alegres de mi casa, de la mesa del almuerzo con todos y el trajín de mi madre, de la luz que entraba por la ventana y el balcón abiertos, y los pobres que subían mi calle todos los domingos, días de guardar y patrióticos. Porque en la casa contigua a la iglesia de San Antonio, derruida, sin techos, poblada de gatos su nave con arbustos y una higuera, en lo que bien pudo ser la casa del cura, techada, en mejor estado, la señorita Antonia Márquez cocinaba para los pobres.  


Enlutada y sonriente, con una sonrisa franca, la señorita Antonia, como era conocida en la ciudad, pedía para dar de comer a los pobres. Ella lo hacía todo, pedir, cocinar, fregar. Era su obra santa, su modo de ser cristiana. Alentada por el Padre Gaona, párroco de la iglesia Mayor. Quien nos pedía a los niños de la parroquia que fuéramos a ayudarla, servir los platos, recogerlos, estar con los pobres.

Como digo, esos domingos y días de guardar, que se decía, y patrióticos, el uno de abril, el 18 de julio, otros, los pobres se acercaban a San Antonio. Vestían casi todos de negro, en especial las mujeres, que me parecían muy ancianas, con sus tocas negras sobre los hombres, sus pañuelos negros sobre sus cabezas. Estos pobres no eran las otras maneras de llamar pobres a las personas. “Pobre hombre, su hijo se mató en un accidente”, se decía. “Pobre mujer, qué mala suerte ha tenido con el marido”. Y así. Digo que esos “otros” pobres no iban a San Antonio a que yo les sirviera el plato de potaje que cocinaba la señorita Antonio. 

Pero todos los pobres tenían algo en común, lograban una especie de “invisibilidad”, que se diría con palabra de hoy. Como los enfermos. De Parkinson o de cualquier otra. Hemos pasado de una invisibilidad a otra. Quienes no tienen nada no suelen dar gracias a Dios, que se decía con palabras de antes. Sencillamente no quieren mirar, no quieren ver que hay una humanidad doliente, enferma que requiere de nuestra mirada amorosa y comprensiva. Como hemos aprendido este año con motivo del Día del Parkinson. Somos una familia sobre la tierra pero parecemos la diáspora de los afectos, la ceguera de la ternura. Cuando la pobreza -de ayer, de hoy- es una línea muy delgada que de pronto culebrea por los días.

Pero somos seres para la vida, para la luz. Nuestra riqueza está en la humanidad, en la cercanía y en la mirada amorosa a quienes tienen el mal de Parkinson o se encuentran en el listado de los males. Siento mucha felicidad recordando los días de San Antonio, la señorita Antonia y aquellos pobres que volvían a sus vidas con una naranja en el bolsillo y una comida caliente cocinada con mucho amor.

Diario de Cádiz
Calle Real
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martes, 10 de abril de 2018

El Pinsapar / MODO NOVELA



______________ Modo novela

¿Los aplausos de Sevilla provocaron el espejismo? Quiero decir: ¿pensaron que el asunto del Master se había desinflado, que Cs. no se atrevería a dar otro pasito en Madrid? Lo acontecido entre la tarde sevillana y el mediodía de ayer es la novela, es el modo novela en el que se podría contar con exactitud este escándalo. No necesariamente en la clásica tercera persona ni en el modo omnisciente de la novela de XIX, en el monólogo indirecto lo haría yo, cambiando las voces, poniendo a todos a expresar el embrollo de este modo. Por ejemplo: Te has levantado hoy con esa extraña sensación en el estómago de que algo no salió bien en Sevilla, no correspondió a mi abrazo con el mismo entusiasmo, el sonido de las palmas no sonaba a buen metal. Incluso al apagar la luz de la habitación del domingo tuve la sensación de que había ganado. Un extraño malestar en la boca del estómago tuve. Algo no había salido bien, estoy segura. Encima este frío de Madrid, esta sensación de deriva, de fin de escena, ahora. Y así. Digo ahora habla Cristina Cifuentes, más tarde Mariano Rajoy, y Pedro Sánchez, Errejón, Albert Rivera. Todos los actores hablándose a sí mismos en presencia de los españoles. Con arranque de capítulo con la rotundidad de palabras parecidas a “Ordené” que se arreglara esto y me traéis esta chapuza. Me parto los cuernos trabajando por España y ni recogéis la basura ni Recursos Humanos pone en la puta calle a quien se lo merezca. Un poner de desahogo para micrófono abierto una vez acabado todo. Es que la literatura tiene esa virtualidad, se trata de la verdad de las mentiras, ¿recuerdas? La Literatura es lo que puede explicar, más o menos, todo el desbarajuste.

Es que mentir tiene esto, mientes y es muy raro que digas luego que has mentido, me tienen que matar he oído decir a algún mentiroso. Me tienen que matar. Triste el rostro de la mentira en todas su variantes. Por eso lo de las películas de cuando entonces: ¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que le verdad? Porque se te cae el pelo, en expresión popular. El pelo. En ese país de películas de cines de verano llenos completamente donde se sentencia a la gente de culpable y no culpable, inocente es una palabra mayor, no está en los códigos. Ciudadanos ensaya una salida a la murciana pero hay una espada de Damocles sobre muchas cabezas y se trata de ganar algo, no perderlo todo. Para otro monólogo indirecto da el nuevo escenario, muy dramático ahora, y muy triste.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
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domingo, 8 de abril de 2018

Calle Real / EL ROSARIO


_______ El Rosario

En Cádiz, hace unos días, Irene García ha presentado el proyecto de Museo de Arte Moderno en el viejo instituto de bachillerato del Rosario, en la calle San Francisco. Allí iban los cañaíllas a examinarse “de ingreso” y ejercieron muy buenos catedráticos amigos. Han pasado los años, está a la vista.

Lo digo porque lleva años cerrado, es propiedad de la Diputación y un sitio ideal para un espacio museístico por el módico precio de 3,5 millones de euros. Todos miramos a Málaga, quiero decir. No hace mucho estuve allí. Vi varios museos espectaculares, algunos privados y otros públicos, como el conocido como “de la Aduana”, sencillamente extraordinario. Que añadir a los Picasso, Thyssen, Ruso, de la Catedral, etc. Pues de esto iba, la Diputación Provincial cuenta con una pinacoteca propia de más de 300 obras, muchas de gran calidad y de muchos artistas gaditanos. Entonces, poseyendo el “contenedor” y el contenido pues nada mejor que ofrecerlo a la ciudad y a sus visitantes. Como Málaga, quiero pensar. Lo que ocurre es que se ha abierto la veda, para lo bueno y para lo malo. O sea, de aquí al 2019 que se ponen de nuevo las urnas vamos a tener una tómbola de las que ponían en la calle Arenal cuando se instalaba la feria/velada en el parque Almirante Laulhé, la tómbola de la chochona y de los mil reclamos que yo miraba embobado de niño, fascinado por la labia con micrófono que salía de un mostrador iluminado y lleno de muñecas y mil artefactos perfectamente prescindibles y casi todos inútiles.

No sé si Irene García ha vendido más humo que añadir al humo de todos esos grandes locales cerrados en Cádiz con los lemas de variadas promesas sin cumplir, no lo creo. Pero aquí se debería tomar nota dado que todavía no se ha puesto la primera piedra en el suelo contiguo a la Venta de Vargas, el lugar elegido por Romero y, me temo, Patricia Cavada para el Museo Camarón, el lugar que no gusta a los herederos del genial cantaor isleño, ni a mí. Sobre todo cuando hay, sobre todo, dos locales como el inmueble de la calle San Francisco de Cádiz, la casa de la Cruz Roja y la casa Lazaga. Lo digo sin saber muy bien si ya se trataría de un imposible pero también porque han pasado los meses, se llegó aquí la presidente de la Junta de Andalucía para bendecir con su presencia este Museo parado como un reloj de sol.

Todo se mueve a nuestro alrededor, o no, es el nuberío de este marzo lluvioso, sea Dios alabado. O el humo de la nada que se esparce desde un entendimiento de la política irresponsable y mendaz, donde la impunidad no tiene coste alguno. La Isla no es Málaga, naturalmente, como Málaga no es la Isla. Digo que allí nació Picasso y aquí Camarón. A cada uno lo suyo. Va muy por delante. Y ahora el Museo de Arte Moderno de Cádiz. Era eso.

Diario de Cádiz
Calle Real
2018 04 08_

martes, 3 de abril de 2018

El Pinsapar / JUAN III



______ Juan III

«Majestad, por España, todo por España ¡Viva España! ¡Viva el Rey!» Incierta la fecha pero imborrable el plano. Detrás del Conde de Barcelona y de doña Mercedes, y de los reyes Juan Carlos I y Sofía junto al Príncipe de Asturias, un cuadro. Una ceremonia como íntima pero cargada de simbolismo y de emoción. Don Juan de Borbón, hijo de Rey, padre de Rey, entregaba a Juan Carlos I la Jefatura de la Casa Real, que ostentaba. En la Zarzuela. Para los monárquicos españoles, la abdicación. Porque la legitimidad monárquica es como una Ley que traspasa todas las legalidades del Estado en el tiempo. Digo en España y en todas partes donde hay o ha habido monarquías.

Hace 25 años que murió el Conde de Barcelona, sepultado en el panteón de reyes del Escorial como Juan III. Hoy, en el monasterio donde se guardan los restos de los reyes de España, Felipe VI, la reina Letizia y los reyes Juan Carlos I y Sofía, asisten a una misa funeral por el eterno descanso de su alma. El avatar de la monarquía española discurre por un cauce discreto en el que las noticias, en demasiadas ocasiones, son la quema de las imágenes de los reyes. Por España, todo por España, viva España. Y por eso España vuelve a ser algo a romper, trocear, dividir y enfrentar. Y el Rey, o la Reina, símbolos de la unidad y permanencia de la Nación el gran impedimento. Imposible reconciliar, pues, las pulsiones centrífugas, la fragmentación de lo que la historia fue uniendo, cosiendo y soldando durante cientos y cientos de años. Mientras exista una monarquía constitucional y democrática, como nuestra Monarquía española.

Un cuarto de siglo nos separa de aquellas imágenes de un Rey que llora lágrimas, del hijo que entierra a su padre. La historia de monarquía corrió pareja a la de un largo período de excepcionalidad. La guerra civil lo rompió todo y dejó heridas que todavía algunos se niegan a que cicatricen. Don Juan de Borbón quiso una monarquía de todos que no pudo realizar porque Franco se lo impidió, pero que haría su hijo Juan Carlos. Forma parte de lo que se llamó la Transición y que ahora, bautizada como la Constitución del 78, algunos se empeñan en derogar y destruir. ¿Todos saben de lo que estoy hablando? Hay demasiadas cosas que se han hecho mal, demasiadas explicaciones que no se han dado. Quizá por eso ahora, en el entendimiento de que hallamos una España débil, se ensaya de nuevo la ruptura, la secesión y la destrucción de la Nación y de la Monarquía, símbolo siempre de la unión de los españoles.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
03 04 2018_

domingo, 1 de abril de 2018

Calle Real / LOS DÍAS ANODINOS


________ Los días anodinos

Tengo para mí que hoy se cierra la semana más corta del año. Porque largo es el dolor y la tristeza, corta la alegría y la felicidad. Y hoy, con las últimas músicas y la imagen del Resucitado por las calles matinales de la Isla, se cierra la Semana Santa, esa cronología a la que tanto esfuerzo dedican muchos vecinos y a la que, en general, la ciudad participa desde las calles y plazas de la Isla. Todo empezó el viernes con la recogida de la Soledad. En mis recuerdos infantiles la Soledad, el jazmín de la cara en contraste con el manto negro del luto, cerraba la Semana Santa. Y muchos viernes santos, además, con aguaceros y recogida de los pasos apresurados. Todo empezó con palmas y niños y la entrada del Señor en Jerusalén, la popular borriquita o pollinica o todas las formas populares de resumir la estampa alegre de lo que devendría en una muerte horrenda en la cruz. Sí, los ecos de los tambores de hoy ponen el cierre definitivo a la puerta de una fe antigua, multisecular, con la que han vivido nuestros antepasados y nos han legado en herencia a nosotros. Los ecos de las trompetas y los tambores. Y la imagen del Resucitado, resumen final de nuestra fe y la que da sentido a todo. Porque se resucita en espíritu y en verdad, no lo olvidemos.

Ahora llegan las hormigas de los días anodinos, iguales, sin relieve. Los días laborables que nos conducirán -si Dios quiere- hasta el nuevo domingo de palmas y cánticos de alabanza al Hijo del Hombre. Otros serán los afanes, otros los pensamientos. Porque saltamos de fechas en fechas, en diciembre, en enero, para llegar casi compuestos al verano, que es un tiempo detenido bajo el calorón y los ventarrones. Y las noches de levante en calma o poniente suave, donde no queremos dormir por tanto goce. Vivir tiene eso, los recuerdos de los días vividos. Y las personas queridas, cercanas, inolvidadas. Hasta el olvido todo es vida, pudiéramos decir. Más hoy que conmemoramos la resurrección del Cristo y la tumba vacía. ¡Qué misterio! ¡Cuántos meterían el dedo en el costado! La imagen esplendente de hoy, en tantos pueblos de la geografía española lo muestra. Creemos que se levantó de la muerte quien murió por nosotros, para nuestra vida eterna. Están gastadas las palabras con las que hemos venidos explicando lo inexplicable, el misterio en el que, por ser seres para la vida sin recuerdo alguno de haber muerto, afrontamos el hecho silente de cada expiración.

Como la luna azul de ayer, redonda y gloriosa, estos últimos días de la Isla. Lo que venga, haya de venir, que traiga su afán anodino. Ahora estamos todos como esas melodías de clarinetes y flautas, tambores, cornetas, bombardinos, tubas, saxos y trombones. Corren por las calles, nos llaman dulcemente, nos convocan para la próxima primavera de nuestras vidas.

Diario de Cádiz
Calle Real
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