sábado, 19 de febrero de 2011

El Pinsapar / SI ES VERDAD...






















________ Si es verdad

La pedrada en el lago de arena del Sinaí parece que hace ondas por todo el mundo árabe. Como formalmente no hay partidos políticos al modo occidental sino un protagonismo del Corán como inspirador, regulador y director de la vida política, social y familiar, la energía del pueblo sale en todas las direcciones de las plazas públicas. Se sabe que empezó en Túnez y la gradación se va conociendo, en Egipto más que en sitio alguno, pero no se sabe ni dónde acabará el maremoto ni de qué modo. Porque ya ha llegado a Trípoli y se anuncia para Rabat en los próximos días. 

Imagino las agencias de análisis (veo Rubicón con enorme interés) de las grandes potencias, con claros intereses en todas partes, especialmente en el movedizo mundo árabe, escudriñando con lupa lo que pueda afectar a sus intereses directos y a los de sus aliados. España debe estar trabajando a destajo en sus servicios de información porque es la nación de la otra orilla, como lo son Italia y Grecia. Demasiado tarde llega todo, porque la situación de algunos de esos países era insostenible: pobreza extrema conviviendo con opulencia desmedida, desigualdades abismales, dictaduras militares, regímenes autocráticos devenidos en "monarquías" republicanas autoritarias y hereditarias (truncada la de Egipto y Túnez, veremos Libia...) y un horizonte de asfixia económica atenazando a centenares de miles de personas. 

Y mientras tanto nos dicen que la fortuna de Mubarak asciende a 60 mil millones de euros. Francamente no puedo creerlo. Porque ese dinero se tiene que tener de formas conocidas, quiero decir conocidas por esos servicios Rubicón, como depósitos en paraísos fiscales, inmuebles a nombre de sociedades, cuentas secretas en bancos occidentales... No imagino las fórmulas ante tan descomunal fortuna. Pero, sobre todo, siento una náusea inaguantable ante la connivencia, los silencios y las complicidades de unos y otros. Porque no se puede alcanzar una fortuna así desde la presidencia de una república sino robando constantemente, sin parar, en cualquier sitio en donde se mueva una divisa, una moneda, un billete, un bien cualquiera. 

Esa cantidad astronómica de dinero, vista al trasluz de los barrios míseros de El Cairo o Alejandría, los zocos insalubres de Aswan o los pueblos faltos de todo de las riberas del Nilo, te dejan en un estado de perplejidad sombría. 

Si es verdad esta cifra colosal, si es cierto este latrocinio de décadas a un pueblo que fue enviado a la muerte en varias guerras y sometido a la férula de una dictadura militar, condenado a una existencia miserable, la comunidad internacional es cómplice por inacción o corresponsable de un delito infinito. Y, visto los antecedentes, habría que investigar los patrimonios de quienes todavía siguen, o los que se fueron. Si hay un Tribunal Penal Internacional debería haber también otro, para estos robos...

Diario de Cádiz
El Pinsapar
2011 02 17_















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