lunes, 21 de septiembre de 2015

AMAYA ZULUETA





Amaya Zulueta es uno de mis escritores de cabecera, un poeta de hondura insuperable, enorme sensibilidad y verdadero arte. Las palabras las lleva como el dolor, pegadas a su ser más íntimo. Ya no sé si la vida ha hecho de él el gran poeta que es o todo se simultanea para ofrecer este licor de tanta pureza. Dejo aquí uno de los últimos poemas que recibo de él. Como homenaje, como devoción.


Los esposos

Estuvimos un rato en el establo
ordeñando la vaca del rencor.

Todo el resto del ámbito se tornó duro, arisco,
dijiste: “Todo está ya muy añejo
para estas llamadas, el tiempo pasó y…,
me he podrido en la fosa que me abriste”.

Se me secó el cemento de los labios:
“¿Y los peces de amor de la memoria?
Ubi sunt?”

“Vastas arañas roen sus agallas.
Están destinados a ser tez de la tristeza.”

sábado, 19 de septiembre de 2015

Calle Real / EN TÉRMINOS DE COMPROMISO


























_______ En términos de compromiso

Los historiadores que han sabido narrar con arte y veracidad lo que fue el asedio napoleónico sobre la Isla dejaron el dibujo acabado de un tiempo decisivo. Releo. ¿Habré sabido decir lo que realmente me gustaría saber decir? Un dibujo acabado de un tiempo decisivo. Nunca hasta esos primeros días angustiosos la guerra había estado tan cerca de la Real Isla de León. Otras guerras habían dado zarpazos terribles, en Cádiz, no en la Isla. Esta vez estuvieron muy cerca las bocas negras de los cañones, las bayonetas, los fusiles. Todo el gran aparato militar de la mayor potencia europea del momento. Pero hombres decisivos lograron frenar el imparable avance francés, hombres heroicos los detuvieron. A sangre y fuego. El excepcional hecho se simultaneó con la hercúlea tarea de construir una Nación que ya existía: España. Lo iniciaron otros hombres providenciales llegados de los confines de un antiguo Imperio en donde no se ponía el sol. Y lo hicieron, lo empezaron a hacer, en un pequeño teatro de comedias, un edificio cuasi cuadrangular, de muros humiles y escenario de época. Ese modestísimo teatro cómico albergó las Cortes Constituyentes del Reino de España.
 
No hay espacio aquí para resumir siquiera lo que significó realmente las dos caras de la moneda que se fundía en la Real Isla de León, defendiendo la tierra no ocupada por los generales napoleónicos y soñando una Constitución que perseguía la felicidad de los españoles poniendo en la frente del Estado la verdad incuestionable de que España no podía ser de ninguna familia ni persona, sino de los españoles que la habitaban.

Sólo esto que digo, leído en términos de compromiso con la historia, nuestra propia historia, debería movilizarnos hacía un deber ineludible: difundir, aventar este grano que tuvo tan zigzagueante discurrir hasta ser aplastado por un sistema político, al frente del cual un Rey traidor, cruel y tóxico nos llevó a un siglo de guerras civiles. Es un trabajo de todos y creo que todos estamos dispuestos a meter el hombro para lograrlo. Sólo se requiere de un impulso unificador y una voluntad más allá de ideologías, ideas y partidos. Porque España fue la Isla, no una isla, la Real Isla de León. Y aquí se defendió su dignidad y se construyó, se intentó cuando menos, el Estatus político que se necesitaba. Y al que no se le dieron oportunidades, por cierto.
 
¿Qué habría que hacer? Con motivo del Bicentenario de aquellos días un consejero de la Junta de Andalucía, Luis Pizarro, gaditano de Alcalá de los Gazules, la bellísima localidad serrana, se afanó en que el solar del heroísmo y de la sangre derramada dejara de ser una chatarrería y otras cosas digamos poco nobles. Se invirtió en un proyecto de restauración y rehabilitación de las defensas. Cinco años después no se ha terminado. Ni, por tanto, se ha podido poner al servicio de aquella efeméride. Queda casi todo por hacer. Y en términos de compromisos, Alcaldesa. Estoy seguro de que lo sabe.

Diario de Cádiz
Calle Real
 2015 09 20_

El Pinsapar / PUERTA DEL MAR


______ Puerta del Mar

Si de pronto se diera un apagón completo que nos hiciera obligatorio mirar la cercanía, un mundo nuevo casi irreconocible aparecerían ante nuestros ojos. A modo de ejemplo podría ser el Hospital Universitario Puerta del Mar. Parece ser que ha habido un desencuentro entre un tal Pina, que manda mucho en el fútbol, y el presidente del Cádiz, Vizcaíno. Cuando ves con cuánta diligencia y cuidado anotan tu ingreso en el centro hospitalario, ni te acuerdas de que Pina es un obseso del Cádiz, es más, no entiendes bien qué puede significar. Es que la inmersión está a punto de producirse, vas a formar parte de una ciudad distinta de batas verdes, de batas blancas y azules, de hombres y mujeres solícitos que te van a sonreír, a pinchar, te van a mirar con mucha ternura e, incluso, te dormirán tan profundamente que cuando despiertes algo en ti ya no será igual. Entonces, aunque te esfuerces, Artur Mas sigue siendo ese político anti político que quiere destruir la unidad de España, llevar las naves contra las rocas, ser un Hamelín tóxico. No merecerá la pena, como un reloj alguien llega y te toma la temperatura, y la anota en un papel en el Puerta del Mar, estoy diciendo. Es un ejército coordinado, una infantería que apenas tiene tiempo de -yo creo- reflexionar sobre la marea humana que se acerca a Europa con lo poco que han podido, casi con los hijos pequeños en los brazos para los que no quieren la guerra, con todas sus secuelas, esa que decía el poeta que odiaban las madres porque entigrecía a los hombres. En esta ciudad presurosa en la que te pinchan en la barriga cada día, y te extraen sangre en la que te encuentran si estas bueno, o necesitas mejorar, la gente que te aprecia acude por las tardes para desearte -de corazón- todo lo bueno, y los tuyos más tuyos se sientan en silencio en unas zonas determinadas a la espera de que alguien con mascarilla recién quitada les diga que todo ha salido divinamente. Y los otros tuyos tan tuyos también aguardan con el tiempo detenido en Londres, y en vaya usted a saber, la llamada telefónica que les haga respirar aliviados. Todo sucede en el aire del Hospital Puerta del Mar. Digo los rostros que sonríen, digo tantas mujeres diligentes y eficientes, la médica asignada, los médicos, quienes te transportan por un dédalo desconocido con esa cosa que tiene Cádiz, cuando es de todo el arte. 

Nada importante, absolutamente nada importante, se produce entonces fuera de los muros y ventanas del Hospital Puerta del Mar, sino esta gratitud cósmica que siento.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
2015 09 15_

martes, 12 de mayo de 2015

El Pinsapar / EL DÍA DESPUÉS

 


_______ El día después


Ayer fue el día después si hubiera sido el domingo ventoso que vivimos el día 24 de mayo, el mes que tiene las mañanitas tan dulces de dormir. Habría pasado todo, comenzaría el primer día del resto de nuestras vidas. O sea, como cualquier día. El resto de nuestras vidas. Habríamos votado, esperado los resultados, y el parado al paro, el trabajador al tajo, cada mochuelo a su olivo. Aquí paz, allí gloria. Conviene mirar las cosas así, creo yo. Cada cuatro mayos hay una elección local. Infalible. Las otras son a discreción, más o menos, las municipales son como una campanada que suena por el valle y llama a los pastores. Bonita estampa, no me digan, la iglesita de piedra con su pequeño campanario de una campana, levantada en el otero con su campanita que suena alegre por el valle llamando a todos a la celebración. Pues más o menos. El día después. Ya pasó todo. Despejada una incógnita. Un partido, un candidato fue el más votado. Otro partido, otro candidato, el menos. Entre medios unos más y otros menos. La radiografía del deseo de una ciudad, de unos vecinos. Las reglas del juego.


Conviene mirar así las cosas y no con esta cosa que uno va viendo, ¿esta inquina? Como si nos fuera la vida en ello cuando lo que se nos va es que confiamos más en unos que en otros y no nos dejan votar una lista abierta, no nos dejan votar un alcalde fuera de una lista. Ni nos dejan votar la semana que viene a quienes, superados unos porcentajes, no alcanzaron la mayoría establecida. Si ello se diera. No nos dejan. Como tantas cosas. Pero, vamos, durante muchos años no nos dejaron votar nada. O sí, había una cosa de tres tercios como mucho tiempo atrás no votaban las mujeres y mucho más tiempo atrás sólo votaban por censos. Esto del voto a muchos se les olvida pero ha sido una de las grandes conquistas de la humanidad y por eso si alguno le habla con sarcasmo del gran día electoral, de la elección en sí misma, desconfíe, no quiere que elijamos, quiere un dedo que nombre y aquí todos a la orden. Como casi siempre en la Historia. ¿Democracia? ¿Para qué?, dijo alguien que pensaba que esta democracia es una democracia “burguesa”, que es la clase que había que abolir. O sea, extirpar, exterminar.

Se comprende por qué algunos tachan de aburrida a la democracia más antigua y más democrática de las modernas democracias, la inglesa. Porque ya votaron, ya pidieron perdón y ya dimitieron los perdedores. Y la vida sigue su ritmo. ¿Cómo aquí?

Diario de Cádiz
El Pinsapar
2015 05 12_