miércoles, 8 de julio de 2009

domingo, 5 de julio de 2009

PAQUITO EL CHOCOLATERO

Hasta que el pueblo las canta, las coplas coplas no son... Y cuando las canta el pueblo, ya no se sabe el autor... Manuel Machado hablaba de las coplas flamencas, de las letras de las soleares y seguiriyas y bulerías y fandangos que tanto le gustaban, que tanto gustaban a los Machado, desde el primer compilador, el inolvidable Demófilo...

Pero hay también melodías, músicas que nadie sabe el autor, pero que conoce, tararea y degusta y paladea como un buen oloroso seco de Jerez. Así Paquito el Chocolatero, un pasodoble inolvidable (como Suspiros de España, que he de poner aquí otro día).

Ya está aquí el verano, es tiempo de abrir las plazas de los pueblos y las aldeas de España y bailar, bailemos los enamorados, abracemos a las personas que amemos al compás de esta música maravillosa, inolvidable, española.


Paquito el Chocolatero...

jueves, 18 de junio de 2009

TIEMPO DE VERANO

El verano es un tiempo lento que no puede ser rápido, un tiempo lento para pensar en la fugacidad de la vida, en el amor, en la amada, en la belleza a la que no podemos renunciar, en el bien, en los ideales nobles, en el futuro, en la esperanza. Que Satie nos ayude...

Su música viene del murmullo que se oye del diálogo de los ángeles. 


Te quiero, Música,  Alma mía.


                                                                   Eric Satie

miércoles, 3 de junio de 2009

UN POEMA DE MIGUEL HERNÁNDEZ


Abrazado a tu cuerpo como el tronco a su tierra,
con todas las raíces y todos los corajes,
¿quién me separará, me arrancará de ti,
madre?

Abrazado a tu vientre, ¿quién me lo quitará,
si su fondo titánico da principio a mi carne?
abrazado a tu vientre, que es mi perpetua casa,
¡nadie!

Madre: abismo de siempre, tierra de siempre: entrañas
donde desembocando se unen todas las sangres:
donde todos los huesos caídos se levantan:
madre.

Decir madre es decir tierra que me ha parido;
es decir a los muertos: hermanos, levantarse;
es sentir en la boca y escuchar bajo el suelo
sangre.

La otra madre es un puente, nada más, de tus ríos.
El otro pecho es una burbuja de tus mares.
Tú eres la madre entera con todo su infinito,
madre.

Tierra: tierra en la boca, y en el alma, y en todo.
Tierra que voy comiendo, que al fin ha de tragarme.
Con más fuerza que antes, volverás a parirme,
madre.

Cuando sobre tu cuerpo sea una leve huella,
volverás a parirme con más fuerza que antes.
Cuando un hijo es un hijo, vive y muere gritando:
¡madre!

Hermanos: defendamos su vientre acometido,
hacia donde los grajos crecen de todas partes,
pues, para que las malas alas vuelen, aún quedan
aires.

Echad a las orillas de vuestro corazón
el sentimiento en límites, los efectos parciales.
Son pequeñas historias al lado de ella, siempre
grande.

Una fotografía y un pedazo de tierra,
una carta y un monte son a veces iguales.
Hoy eres tú la hierba que crece sobre todo,
madre.

Familia de esta tierra que nos funde en la luz,
los más oscuros muertos pugnan por levantarse,
fundirse con nosotros y salvar la primera
madre.

España, piedra estoica que se abrió en dos pedazos
de dolor y de piedra profunda para darme:
no me separarán de tus altas entrañas,
madre.

Además de morir por ti, pido una cosa:
que la mujer y el hijo que tengo, cuando pasen,
vayan hasta el rincón que habite de tu vientre,
madre.

___ 'Madre España', Miguel Hernández

jueves, 7 de mayo de 2009

El Pinsapar / ALGODONALES DOS SIGLOS DESPUÉS


______ Algodonales

En Algodonales, el pueblo se ha vestido de francés y de patriota y ha protagonizado la recreación de la lucha de 1808. Las imágenes del Diario muestran los cuerpos derribados de las gentes que luchaban con picos, palas y azadones contra los napoleónicos, el más formidable ejército europeo de su tiempo.

Es sabido que sólo la vieja Real Isla de León y Cádiz contuvieron la imparable avanzada del ejército invasor. Y que en ambas localidades, que fueron durante siglos el territorio de Cádiz, se construyó el futuro de la Nación de españoles de "ambos hemisferios" que se quiso fueran "justos y benéficos" y que tuvieran por mandato imperativo el "amor a la Patria". 

Se acerca, pues, el segundo centenario de aquellos hechos y en Algodonales el pueblo lo revive con una recreación. Los asesinatos, la sangre derramada, los crímenes, dos siglos después, devienen en esto, en una jornada festiva en la que, el mismo pueblo heredero del pueblo fusilado, masacrado, robado y vilipendiado, monta un espectáculo público y festivo para recordarlo. 

Antes de esto, en algunas localidades del litoral mediterráneo español, los moros y cristianos protagonizaban la danza del recuerdo. Lo siguen haciendo. El recuerdo es la batalla sin cuartel contra quienes empezaron siendo invasores para acabar siendo invadidos. Valencia, Alicante, Castellón, Elche... Son muchas las ciudades levantinas, tan llenas de estruendos de pólvora, músicas y de esa luz única sobre palmerales, toronjiles y blancos caseríos, las que se visten de moros y cristianos, con sus lanzas, alfanjes y escudos, mazas, arcos y flechas. Se llama, como bien sabe el lector, Fiesta de Moros y Cristianos. 

Siglos después de lo sucedido puede que todo sea una fiesta, una excusa para salir a las calles con el disfraz de lo que fuimos: franceses, españoles, moros, cristianos. La industria cinematográfica estadounidense convirtió la Conquista del Oeste en el Far West, con sus héroes legendarios y sus masacres de atrezzo . Olvido de lo que fue, sin duda. Y una industria muy próspera desde el cine mudo al dvd. Como las grandes producciones, desde Midway a Iwo Jima, primera película con dos versiones, si no estoy mal informado. No han pasado dos siglos para que todo sea una fiesta, como los moros y los cristianos levantinos o esta cosa de Algodonales, bulliciosa, alegre y callejera. Quizá algún día lo sea. 

El tiempo es una rueda voraz, todo lo transmuta en otra cosa. La sangre en colorante, el dolor en un aprendizaje del Actor's Studios, una batalla terrible en una operación de especialistas y técnicos. Algunos irreconciliables, sectarios e irredentos deberían pensar en esto algunos días. Sobre todo antes de precipitarse contra quien acaban de elegir como enemigo. Porque no piensan como ellos, no siente como ellos, ven las cosas de otro modo. En la parte de aquí, en la parte de allí. Porque todo es lo mismo, en todas partes cuecen etcéteras.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
2009 05 07_