sábado, 30 de mayo de 2026

Calle Real / CONMIGO NO VA

________ Conmigo no va

Tomaba café con Ismael la otra mañana. Ismael es un amigo que siempre me cuenta cosas interesantes. Ha vivido en Cuba. Le entusiasma la Historia y se ha puesto a escribir una novela. Lo animo porque tiene el arte de contar y tiene lo que contar. Llegó con otra persona el concejal Antonio Rojas, puede que el más popular del gobierno de Patricia Cavada. Ismael me contaba cosas de Cuba y Antonio Rojas hablaba con la persona con la que había venido en la mesa de al lado. No supe de él hasta que se despidió muy amablemente de nosotros. Al rato vino Aarón, el camarero, para decirnos que Antonio Rojas nos había invitado al café. Ni oportunidad nos dio de darle las gracias.

Recordé en ese instante la vez que fui a Trebujena a hacer un reportaje del pueblo para la revista Tiempo, que dirigía Pepe Oneto. Me parece recordar que se celebraba allí su famosa fiesta del mosto y de los “garbanzos como conejo”. Era -siempre lo es- el primer domingo de diciembre, pero había un sol maravilloso, de estos soles de invierno luminosos y dulces. Recuerdo que recorrí las calles de Trebujena y comprobé la gente que llegaba y los propios vecinos que se incorporaban a la celebración. Acababa de caer la Unión Soviética con gran estrépito y descrédito. Me habían llevado a la sede del Partido Comunista de España en Trebujena. Estaba muy concurrida y ya había corrido el rico mosto trebujenero y degustado el excepcional cocido de garbanzos, algo tan sencillo y riquisimo. Me presentaron a uno de los militantes más veteranos del PCE en Trebujena, que me habló del Maestrito, un verdadero líder popular y campesino. Y yo me atreví a preguntarle por la Unión Soviética y su desmoronamiento. “Ellos son los únicos culpables, no yo ni mis camaradas de Trebujena, conmigo no va”, me dijo. Me quedé callado pensando a mil por hora. No venían los comunistas del pueblo de muchos años felices, sino de cárceles y represión. Al aire libre de la libertad, celebraban su fiesta maravillosa, sencilla y multitudinaria.

Antonio Rojas me lo ha recordado porque él siempre ha sido igual de amable, buenagente total, que muchos dicen. No tiene culpa alguna de la mugre -presunta y no presunta- de su partido. Lo que pase en San Fernando el año que viene, cuando lleguen las municipales será como lo de Trebujena y la Unión Soviética. No tendrán culpa de lo que les ocurra. Digo mejor, lo que les ocurra a los socialistas debería ser lo que merezcan realmente por sí mismos. Le debo un café a Antonio Rojas. Por supuesto.

Diario de Cádiz
Calle Real
2026 05 31_

                                                                     Antonio Rojas

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