Recuerdos, retazos de aquí y de allá, imágenes para la gente que quiero, músicas, palabras, la vida...
martes, 18 de noviembre de 2008
lunes, 17 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
El Pinsapar / QUEDA PENDIENTE
_________ Queda pendiente
El sábado pasado llovió a mares, se abrieron los cielos casi, pero al anochecer se cerró la vena del agua para que pudiéramos llegar al Teatro Villamarta. Porque Paco Cepero cumplía 50 años de artista y quería darle a su pueblo todo lo que tenía en el corazón. El pueblo de Paco Cepero es Jerez, como es sabido, pero su parroquia es toda la afición flamenca del mundo. Y Cádiz.
Siempre he sostenido que esta cosa de la rivalidad entre Cádiz y Jerez, por el fútbol, el nombre del aeropuerto, la capitalidad de la provincia o cuantos incendios interesados quieran prender los aprendices de brujo, o bruja, a donde no llegan es al flamenco. Jerez muere por Cádiz y Cádiz por Jerez. Quiero decir que cuando Juan Talega decía que el flamenco va y viene por la vía del tren, de Sevilla a Cádiz, y vuelta, sabía muy bien lo alegre que iba la máquina bajando al Puerto desde la ciudad de las bodegas y lo airosa y cascabelera que llegaba a la puerta del muelle gaditano, en el que -Pericón dixit- aparecieron "las partituras" del flamenco.
Estaba diciendo que Paco Cepero cumplía 50 años de artista, de artista genial (se bautizó en el Teatro Falla, por cierto) y quiso abrirle su corazón a Jerez. A muchos, muchísimos, nos dio un pellizco, nos arrancó las lágrimas con una falseta inesperada, un adarme más de la magia que tiene su guitarra maravillosa. El público puesto en pie agradeció emocionado su recital de perfección y duende. Junto a él, saludaron los artistas que lo acompañaron esa noche... ¡Pero faltaban tantos, tantos! A su conjuro no pudieron acudir los Tío Borrico, Sordera, Paquera, Terremoto, Camarón, De la Pica, Curro de la Morena... El elenco que ahora está de fiesta en el barrio de Santiago del Cielo. Pero tampoco subieron a darle una vueltecita por bulerías Tomasa Guerrero, ni Mercé, Vicente Soto, Manuel Moneo, Barullo, Moraíto , los jóvenes flamencos que ha grabado Pepe Castaños, el Pipa y su tía Juana, o sea, el cante, el baile y el toque de Jerez, ni las peñas... No estuvo como deberían haber estado, digo. Mucho más cuando se celebraba la alegría de una vida de arte, no se hacía un homenaje caritativo para pedir fondos con los que afrontar una enfermedad, una desgracia, que no es lo mismo un bautizo ni una boda que un entierro...
Por eso queda pendiente, quedan pendiente las campanas al aire y que sea ese día la convocatoria universal de una ciudad tan flamenca que no puede ser cicatera con sus grandes artistas, las gentes que llevan el eco de Jerez por el mundo. ¿De qué se trata? De convocarlos a todos desde donde se puede convocar a todos. Y como se debe. Con generosidad, con arte. Cepero se lo merece.
Diario de Cádiz
El Pinsapar
2008 11 06_
domingo, 2 de noviembre de 2008
CEMENTERIOS


La tierra del camino está hecha de la materia con la que se hizo el mundo
Lo que está debajo de la maleza
en el interior de los montes
lo que aguarda bajo el limo o la piedra dura del fondo del mar
es la misma tierra fraguada del polvo único
que somos
Hemos puesto calles en el pavoroso silencio que precede a la destrucción
pero los limos han ascendido por donde baja el agua
quisimos un esplendor más allá de la muerte
y todo volvió a la herrumbre
Muchos cayeron en ignotas tierras
y otros quisieron dejar con las cenizas la memoria del amor por un paisaje
en el que transcurrió el breve instante de la felicidad
Allí no queda nada
no está ya
se ha ido
Y sin embargo
cuando voy a mirar lo que reza el mármol blanco
o la piedra negra sobre piedra blanca
la tierra me engulle
o entra en mi cuerpo desde la planta de los pies
al corazón que sigue moviendo el mismo amor a la madre
a la hija
al padre
a todos los muertos inolvidados
inolvidables
Por eso no puedo ir, hermano
para no dañar más el daño inagotable
sobre mi corazón cansado de latir el campanario
que siempre toca a muerte
Son los cementerios
nostalgia de la consumación y de la eternidad
misterio y silencio
este silencio denso en donde está estibada el alma humana
Lo que está debajo de la maleza
en el interior de los montes
lo que aguarda bajo el limo o la piedra dura del fondo del mar
es la misma tierra fraguada del polvo único
que somos
Hemos puesto calles en el pavoroso silencio que precede a la destrucción
pero los limos han ascendido por donde baja el agua
quisimos un esplendor más allá de la muerte
y todo volvió a la herrumbre
Muchos cayeron en ignotas tierras
y otros quisieron dejar con las cenizas la memoria del amor por un paisaje
en el que transcurrió el breve instante de la felicidad
Allí no queda nada
no está ya
se ha ido
Y sin embargo
cuando voy a mirar lo que reza el mármol blanco
o la piedra negra sobre piedra blanca
la tierra me engulle
o entra en mi cuerpo desde la planta de los pies
al corazón que sigue moviendo el mismo amor a la madre
a la hija
al padre
a todos los muertos inolvidados
inolvidables
Por eso no puedo ir, hermano
para no dañar más el daño inagotable
sobre mi corazón cansado de latir el campanario
que siempre toca a muerte
Son los cementerios
nostalgia de la consumación y de la eternidad
misterio y silencio
este silencio denso en donde está estibada el alma humana
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