jueves, 10 de marzo de 2011

El Pinsapar / QUERIDO EMILIO...


_______ Querido Emilio...

Me pierdo. Nueva Rumasa era un vivero de trabajo en una España de desempleo y de pronto todo se viene abajo, se resume en unas cartas que José María Ruiz Mateos le escribe a Emilio Botín en la que le dice, entre otras cosas, que los banqueros “sois” los más odiados del país. ¿Qué ha ocurrido aquí? Alguien ha “filtrado” las cartas. Digo quien las envió o quien las recibió.

¿Con qué objeto? Dice una de ellas bajo el membrete “confidencial y privada”, de 10 de junio del pasado año: “Pese a lo mal que lo estamos pasando por la postura de tu Banco, quiero que sepas, que hemos celebrado una misa en la capilla de mi casa pidiendo por tus intenciones para que consigas tus deseos, en momentos tan difíciles como los que atravesamos. Un fuerte abrazo.” El novelista que llevo dentro se eriza entero. Reconstruyendo la escena. La lectura de la sorprendente carta. Con el “dossier” Nueva Rumasa sobre la mesa del director del primer banco de España y la decisión, casi con seguridad, ya tomada en esa fecha: dejar caer a quien siempre fue el heterodoxo del capitalismo español del franquismo y la democracia hasta el golpetazo de Felipe González con la mano de Miguel Boyer, milagrosamente resucitado en el nuevo Rey Midas que se terminó postrando a los pies de Emilio Botín, el sumo sacerdote del templo del dinero.

Hay un tarjetón sin fecha, manuscrito, angustioso, en donde Botín ya no es “Querido Emilio” sino “Emilio” y en el se le dice “Por favor, no nos dejes caer! Sería horrible. De consecuencias inusitadas innecesario”. Nueva Rumasa se cae y le pide ayuda a Botín porque “sería horrible”. ¿Le aplicó el presidente del Santander a Ruiz Mateos la vieja máxima de no echar dinero bueno al dinero malo? Quiero decir: ¿Era dinero malo el dinero de Nueva Rumasa? En septiembre de 2010, día 22, los términos de la correspondencia conocida se pautan y el tono se hace más altivo, como si ya se supiera que nada se tenía más que perder:

“Emilio: 1.- Por una vez te pido hagas una acto de humildad y recibas a mis seis hijos varones (inmejorables)”. Pese a todo, hay que llegar al punto 5 para conocer la sorprendente propuesta de Ruiz Mateos a Botín: “Si sois capaces de llegar a un acuerdo de futuro, prometo firmemente que seguidamente después me retiro, sin dudar (subrayado), y todo resultará altamente satisfactorio para ambas partes”.

Puede que no recordara entonces la captación de fondos (que fueron saliendo de los bancos) por la promesa de un alto interés. No sé el tamaño del quebranto de la cuenta de resultados de Botín pero imagino que de algún sitio salió todo. No lo olvidó el “odiado” banquero, sin duda ninguna.

Diario de Cádiz
El Pinsapar
2011 03 10_

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