martes, 19 de junio de 2018

Hablo de memoria




¿Quién era Franco? Los apoyos que tenía. Sí, los apoyos. O sea, los que ganaron la guerra civil y mantuvieron ese triunfo de unos españoles contra otros. A muerte. Franco no estuvo solo. Yo vi cuando llegó De Gaulle. Y Eisenhower. Si un Papa no vino fue porque entonces viajaban menos, casi nada. Bajo Palio entraba en las iglesias y catedrales acompañado del obispo o cardenal titular, más los cabildos catedralicios, mientras sonaba la Marcha Real en los órganos solemnes. La última factura de la guerra civil a Italia la cobró un presidente llamado Nenni, Pietro Nenni, socialista, que había combatido a Franco con las Brigadas Internacionales. No rechazó el dinero de la deuda de aviones y otros pertrechos militares comprados por el Dictador a la Italia de Mussolini. Como esto todo. Por eso ahora los que perdieron aquella guerra, mejor dicho, los que se sienten herederos de aquellos perdedores, pretenden exhumar sus restos del Valle de los Caídos. Hace 43 años casi que murió pero nunca es tarde. ¿Por qué ahora? Porque creen que cuentan con los respaldos suficientes. Harán lo mismo con el Rey, cuando se crea oportuno. Lo desalojarán del edifico constitucional español. Al reclamo de la República, naturalmente. Que es el sistema perfecto, no es una herencia como en la Monarquía, dirán.

Vi a Franco una vez tan sólo, muy de lejos. Dentro de su Rolls Royce negro. Por la Cibeles de Madrid. Se dirigía a la tribuna presidencial de un día patriótico, no sé si el entonces llamado Día de la Victoria, en abril de 1968. También las colas, las colas interminables de despedida el día 21 de noviembre de 1975, en televisión, qué frío hizo ese día en España.

Casi todos han muerto, con seguridad. La inmensa mayoría. De los que lloraban desconsolados delante del cadáver amortajado con el uniforme de gala de Capitán General de los Ejércitos. Brazo en alto, el saludo franquista, el saludo fascista algunos; la compungida señal de la cruz de otros. Y los curiosos. Todos los miembros de las fuerzas armadas se pusieron un brazalete negro. Un denso manto de silencio obligatorio cubrirá un larguísimo período de nuestra Historia hasta que un día, imagino, los españoles puedan conocerlo con garantías, sin odios, sin pasión demasiada. Como todo. Pero ahora van a lanzarnos el cadáver momificado de un anciano vestido de Capitán General en todo lo redondo de España. Lo quieren sacar del nicho donde sigue muriendo y dárselo a su familia para que hagan con él lo que crean oportuno. No habrá manifestaciones, no habrá tumultos, no habrá nada. Una mañana los sepultureros harán su trabajo y fin. ¿Qué habrá cambiado? Eso.

domingo, 11 de febrero de 2018

OLIVENCIA

Nunca podré agradecer bastante a José Luis Ballester que me convenciera para ir a esa gran aventura que se llamó Expo’92. Me llevó a la Oficina del Comisario, un precioso palacete de la Avenida de la Palmera sevillana donde tenía su despacho don Manuel. Allí conocí al profesor Olivencia, que me presentó el mismo Ballester, Secretario General de la Expo, con quienes trabajé dos años infinitos. Don Manuel era ceutí y de Ronda, donde tenía una casa preciosa junto al tajo. Y de Sevilla. Poseía esa triple nacionalidad como una de las personalidades más extraordinarias que he tenido la oportunidad de conocer. Por ceutí se sentía muy gaditano, además su madre había sido maestra nacional en Chiclana. Su padre era ceutí y de Ronda la rama materna. Hago un ovillo con todos estos recuerdos que pueden parecer menores para esquivar el dolor tan fuerte que sentí ayer al leer en la página web de Diario de Cádiz que don Manuel había fallecido. La primera coz de 2018 en la misma boca del estómago. Siempre lo quise como alguien de mi familia, como el gran maestro que me habría gustado tener de maestro, el español esencial e integral que fue toda su vida, del que tanto aprendí, y el extraordinario intelectual, en la línea de los últimos grandes intelectuales españoles, como José Ortega y Gasset, Marañón y su maestro el prof. Garrigues, la gran eminencia del Derecho Mercantil español, del que fue discípulo predilecto y continuador de su magisterio.
Don Manuel fue llevado a la aventura de la Expo’92 por su antiguo alumno de la Facultad sevillana, presidente del Gobierno de España. Felipe González lo convenció por el punto débil que siempre tuvo Olivencia, su amor a España. La Exposición Universal iba a ser buena para Sevilla, para Andalucía y para España. Como fue en realidad. Y porque valía la pena trabajar en un proyecto de todos. El Rey completó con su simpatía cercana y afectuosa el trabajo. La Expo’92 fue su única labor y su preocupación, su proyecto de todos y la obra -no jurídica- de su vida. Había un erial sobre el que levantar en pocos años los pabellones de una Exposición Universal y, con motivo del acontecimiento, acometer en en Sevilla y por círculos concéntricos, una inmensa obra de modernización e infraestructuras. Y llegar a tiempo de todo. No hay espacio para contar las peripecias incontables de esos años pero su figura respetabilísima fue garantía de muchas cosas. Inevitable recordarlo como una película a mil por hora en esta mañana triste, tristísima, en la que he sabido de su muerte. Pero los españoles así nunca mueren. Nunca.

(2017)

QUITA ES TRAPO DE AHÍ

Doy gracias a Dios por no haber recibido esa orden, ni haber estado allí presente. Me conozco. La dio a un empleado municipal una concejala andalucista que espero esté arrepentida del disparate, aunque no lo creo. Ese trapo de ahí, lo quitas- dijo. Ese trapo, por si no lo han imaginado, era la bandera de España. No es la única perla de los procederes nacionalistas en San Fernando de los que tengo memoria. Decir que odian lo de fuera, que puede ser más allá del puente de Zuazo o de Despeñaperros, es completamente cierto. Lo he oído contra profesores que han venido a ejercer en la Isla, o personas que se han casado con cañaíllas. No doy más detalles. El monumento erigido en los años 20 a los caídos por la Patria en África podía ser otro ejemplo. Porque se trató siempre, se trata siempre, de borrar de la Patria hasta la palabra que la refiere. Puede ir a leer lo que pone ahora, todavía, después de cuatro años de gobierno de Loaiza inclusive, porque aquellos muertos gloriosamente por la Patria en Africa, muchos hijos de la Isla, ahora son sólo muertos de San Fernando, que son todos, no los que cayeron gloriosamente por la Patria en África en la terrible guerra colonial. Otros nombres se han mutilado de otras estatuas, porque hay tiempos de la historia de España que hay que borrar, siguiendo esa especie de Delenda est Carthago que heredamos de Roma (por no traer al recuerdo otras herencias sepultadas cuidadosamente no vayan a volver a salir un día). Debe haber un nacionalismo bueno y otro no tanto, creo yo. Cuando hace estos precipitados turbios y venenosos. No se trata de un amor en exceso -qué bonito es el calor de Sevilla, Dios mío de mi alma- a lo propio, se trata de la afirmación por la negación. Y el desprecio a lo de fuera, sobre un dentro que se establece previamente o se elige arbitrariamente. Entonces centenares de alcaldes se encajan en el Parlamento de Cataluña y levantan las varas de la mesura y la representación de todos los vecinos como lanzas amenazantes. Es el nacionalismo una vez más. El camino de la frontera o el campo de exterminio. O la muerte civil, el silencio a cambio de la vida.
Nadie está a cubierto de los peligros. Todo vale para el delirio de romper una nación histórica de más de cinco siglos. En ningún lugar de esta nación histórica, digo. Vale la mentira, vale enseñar ciegamente el odio a quienes no piensan como ellos han determinado, quienes no hablan la lengua obligatoria, quienes no están en el pensamiento único. Lo vemos estos días.
¿Qué haría la que ordenó quitar “ese trapo” si tuviera el mando de la fuerza, el gatillo de las pistolas? Probablemente no habría podido escribir este artículo. Yacería en algún rincón de mi pueblo amado.
(2017)

LAS PARTES DE LA MENTIRA

No me gustaría ser la matraca nuestra de cada día que dice las mismas cosas, repite una letanía de frases hechas y huecas, queda bien o insulta y falta o. Miro los muros de la patria mía como si ya hubiera visto la película. Me exaspero más si cabe porque una vez más nos ocultan la verdad verdadera. Y nos mienten, o se intenta de nuevo mentirnos. Con medias verdades, con palabras dudosas, resbalosas, marmóreas. Porque es que casi nos condicionan a pensar en esto o en lo contrario, según convenga. ¿Un ejemplo? Enseguida. Esta cosa de que la abstención consiste en “apoyar” un gobierno de Rajoy. ¡Es falso! Permitir que se constituya un Gobierno para España no compromete a quienes se abstengan en la investidura. Los apoyos, cuando los necesite Rajoy, deberá negociarlos con unos y otros, según sean. Digo Albert Rivera en primer lugar. Que le pregunten a Cristina Cifuentes por Madrid o a Susana Díaz por Sevilla. Y luego a los demás que sean. Entonces, nos preguntamos: ¿por qué dicen que no quieren apoyar a un gobierno de Rajoy si nunca se ha hablado de apoyar a un gobierno de Rajoy, sobre todo desde el momento en que Pedro Sánchez rechazó un gobierno de Gran Coalición? Esta es una parte de la Mentira. Y muy importante. No puedo demostrarlo, pero. Digo que Pedro Sánchez no ‘creyera’ que Pablo Iglesias lo dejaría gobernar con Albert Rivera. Sin más. La presentación en sociedad de la parte del gobierno que exigía Podemos al PSOE, esa en la que pedían hasta el CNI -la foto de estos son mis poderes, si queréis un gobierno (que fue la primera muerte de Pedro Sánchez), es la estampa indeleble de lo que digo. Y otra parte de la Mentira.

¿Decían la verdad los barones que se oponían a un gobierno con nacionalistas, independentistas, separatistas y republicanos más Podemos? Digo ¿se oponían? Es como lo de ahora mismo, que hacen decir a Rajoy, que no creo que sea definitivamente idiota, que además del apoyo a constituir el Gobierno de España exige el apoyo a los Presupuestos o se va directamente a nuevas elecciones. ¿Otra parte de la Mentira? ¿Quién la propala? Parece que nadie de este elenco de actores malos quiere darse cuenta de que somos los perjudicados la gente. ¡La gente! El hallazgo político-lingüístico de Podemos finalmente es otro sintagma vacío. O vaciado.

El calendario asfixia, cuando menos. No, no quiero repetir los mantras habituales. Me niego. Prefiero dedicarme a la búsqueda de las partes de la Mentira y decirla a mis amigos lectores. Porque es intolerable.
(2016)

EL LIBRO DE PAZ SANTANA


Uf, qué a gusto me he quedado. Pese a todo, digo que sé que no es sólo de Paz Santana, pero ¿y lo bien que suena? Nadie se molestará, ni siquiera el otro coautor, Modesto Barragán, el director de Andalucía Directo. Ni los muchos colaboradores que han hecho posible este libro, el libro de Paz Santana. Ella es la sonrisa, la cercanía, la empatía. Gran parte del éxito de ese programa de Canal Sur Televisión es Paz Santana, nuestra admirada paisana. Y una parte de ese programa, que lleva en antena 20 años, ¡5000 días!, es la entrada en las cocinas de muchos lugares de muchos pueblos de nuestra Andalucía. De Almería a Sevilla. Imaginen la cantidad de cámaras, redactores, colaboradores, kilómetros, que han sido precisos para resumir todo en un precioso libro lleno de fotos y lleno de amor a Andalucía, amor de verdad. La Fonda Casa Amalia, en Dalías, es el primer enclave que nos presentan. Para hablarnos de sus migas “espectaculares” con tocino, chorizo, morcilla y pimiento frito. Con la llaneza de Paz Santana y todos los de Andalucía Directo, lo resumen así, de este modo cercano y cordial: “Para quitarse el sombrero”. Sería el primer ejemplo, por empezar por el principio. Pero si abrimos al azar este ADisfrutarlo, la buena mesa con Andalucía Directo, podemos conocer, como ya conocieron los seguidores del programa de Canal Sur, que en el Restaurante Venta Nueva, que está en el km 79 de la carretera de Cardeña, cocinan un Lechón frito “crujiente por fuera y muy tierno y sabroso por dentro” que hacen David y su novia Paula desde hace tres años. Es un ejemplo de los muchos que se pueden decir, todos con su vertiente humana, directa, y la reivindicación de una Andalucía trabajadora, de una Andalucía de cocinas extraordinarias que los equipos de AD han sabido exponer con gracejo, expresividad y mucho amor. Yo no sabía, para nada, que en Vélez de Banaudalla, un pequeño pueblo de Granada, hacen los Roscos y Pestiños Conchita, en la mejor tradición morisca, productos artesanos, nos dicen los autores del libro de Paz Santana, cien por cien naturales. Como la cuajada de Monachil, también en Granada, un postre de temporada para este tiempo de carnaval. Hay un sitio en Córdoba, la Cafetería Altea, que tiene unos desayunos famosos por su precio y su cantidad. En Casa Rufino, en Isla Cristina, hacen un pellejo de atún guisado en tomate que te quita las penas. O el lomo en manteca de La Butibamba, en Mijas. No podía faltar en este libro de nuestra paisana La Cantina del Titi (Casa Bartolo), donde sabemos cómo hacen las coquinas y el choco a la plancha. O las tortillas de patatas del restaurante Los Corrales, en Sanlúcar de Barrameda.
Toda una antología de nuestros restaurantes, bares, confiterías, cafeterías… Los lugares visitados 20 años para mostrarnos un universo amable, y sabroso. Los rostros de este libro, de esta aventura, Paz Santana y Modesto Barragán. En representación de un verdadero elenco de periodistas y técnicos de la televisión enamorados de Andalucía.
(2018, FEBRERO)

V.E.R.D.E.


Cuando entonces no comprendía que la tinta verde de la pluma de Don Celestino Rey significara lo que significaba, era sólo una característica más de su personalidad. Como su risa, su fama o su generosidad. Se trataba de un médico que le gustaba recetar con una pluma cargada de tinta verde, el único que escribía así las recetas. Era lo mismo de exótico que el monarquismo de un empleado de Correos y Telégrafos, educadísimo y amable, que siempre estaba hablando de El Rey, o sea, de Don Juan III, el Conde de Barcelona, que vivía en un pueblo cercano a Lisboa, capital de Portugal, llamado Estoril. El cuadro de los cuatro ases de la idea monárquica en San Fernando lo completaban un peluquero, igualmente hablador y en extremo amable, llamado don Antonio. Y, sobre todo, un abogado que nunca ejerció de tal, de andares cortesanos y altivos, que había tenido una buena herencia de la que más o menos vivió toda la vida. Don Manuel González Sancha, al que algunos característicos llamaba Manolito Sancha que, visto lo visto, era un modo monárquico de ser llamado. Y él se decía de De, De Sancha.

Durante años habían recibido mofas y menosprecios porque la gente o se cachondeaba de ellos o directamente los menospreciaban. La gente falangista y franquista, o sea, la gran mayoría. Pero estos hombres hacían heroicidades, como mostrar a todos los que quisieran verlo, las cartas desde Estoril, las fotos con Don Juan III y, cuando fue posible, la misa funeral con catafalco cubierto con rasos negros de aguas que organizaban cada año en la Iglesia Mayor por el alma de Su Majestad El Rey Don Alfonso XIII, del que siempre señalaban que abandonó el Trono y la Patria amada para que no se derramara ni una gota de sangre española

Inevitable pensar en estos años inmediatamente después de ver la llegada a San Fernando, al Arsenal de La Carraca, de los reyes Felipe VI y su padre Juan Carlos I, para encontrarse con el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, su dotación y la Marina de España. No olvido la primera vez que vino Juan Carlos I a San Fernando, siendo Príncipe de España. La foto de Diario de Cádiz en la puerta de la Iglesia del Carmen, junto a Manolo Sancha, fue de lo más comentado en la ciudad. Junto con algún incidente que no tiene mucho sentido traer aquí.

Tener memoria y años vividos da para mucho, sobre todo para mirar con indulgencia lo que en el pasado fue algo parecido a un dogma de fe. Nada es eterno, cantaba Camarón. Salvo la Monarquía española, la Iglesia católica y el amor al pueblo de uno. Fuera de la madre, la familia, los hijos. Es por eso por lo que algunos pueden afirmar con naturalidad que los Reyes de España han estado allegándose a la Isla, desde casi el principio, no sólo porque aquí se defendió la Nación a sangre y fuego, y la Monarquía, porque sí, como ocurrió el viernes. Vinieron dos reyes a la Isla. Por primera vez en la Historia. Con tinta verde la ciudad volvió a escribir V.E.R.D.E., o sea, Viva El Rey De España.

(2018, ENERO)


(Foto La Voz de Cádiz)

martes, 5 de septiembre de 2017

Pintar Ubrique


Hamelin Puigdemont lleva a miles de catalanes al despeñadero, Kim Jong-un pone al mundo ante el apocalipsis nuclear y Ubrique, o sea, su alcaldesa Isabel Gómez y los empresarios de la localidad, hace sonar las campanas de la parroquial para que lleguen a sus calles más de un centenar de pintores de todas partes. ¿Vivimos en el mismo mundo? Inevitable que recuerde el Puertas Abiertas de Medina Sidonia, blanca hasta la línea del cielo, Villaluenga del Rosario en la majestad de su humilde caserío en la ladera del Caíllo, el Corpus de Zahara, el viernes santo de Setenil de las Bodegas, Arcos, los modos diversos de afirmar la hermosura del ser gaditano de los cuatro puntos cardinales de la provincia. Pero decía que más de un centenar de pintores “tomaron” Ubrique el sábado, se apostaron con sus caballetes en las esquinas de sus calles y plazas increíbles armados con pinceles y espátulas, óleos y acrílicos, carboncillos y todo ese armamento con el que construir -¿reconstruir?- la belleza inmarcesible de un pueblo levantado en el hueco que hacen las montañas, el conjunto de todos los blancos bajo el azul con algunas nubes quietas de un cielo que es el fondo del gran óleo de la piedra que sube más allá de la mirada.
No descubro nada, Ubrique es para inclinar la cabeza por su blanca majestad con flores, sus calles que suben hacia el Convento y el Çalvario por un laberinto convertido en belleza. La impresión parecía de haber sido planificado todo, desplegada esa tropa que mira y recrea a la vista de todos. Es la novedad. La pintura al aire libre, en la Plaza de la Verdura o de la Fuente que regala el agua fría, es la película del milagro de crear de la nada que es un lienzo blanco, de traer el joyel de un pueblo a esa superficie donde se concentra el arte de mirar. Porque hasta el que pasa cada día por ese lugar insólito no ve muchas veces el esplendor cotidiano. Y luego en la plaza de la fuente que mana agua fría y está la Casa Consistorial se ponen los caballetes con las obras ya finalizadas para que el pueblo las mire y las premie, junto a un jurado que, como la vez última, lo tuvo más que arduo por la extraordinaria calidad de las obras.
Ya la plaza llena de pintores y de sorprendidos por el espectáculo insólito, llegado el momento, van llamando a los premiados. Son muchos pero los últimos en ser llamados son los tres premios más importantes. Aplausos y admiración. Y mi pensamiento en la otra cara del mundo. Ubrique, recordad.