miércoles, 11 de mayo de 2016

ROSARIO TRONCOSO, POETA PUERTORREALEÑA






















UN FUTURO RARO

Creo mucho en los poetas, perdonen el genérico. Mi fe en sus profecías es antigua. Como quiera que siempre andan en lo inefable, nos legan fogonazos, iluminaciones. Como hoy ha hecho Rosario Troncoso con su poema ‘Billete de vuelta’, que no conocía, en su muro. Y en él estos versos: Aquí,/ los pasos en lo oscuro/ saltan muros y franquean ventanas,/ de un futuro raro, de asfalto y frío. El futuro del que habla Rosario Troncoso no es un futuro político, es una poeta, alguien tocada por el Misterio para alumbrar todas las oscuridades y angustias del alma humana. Por eso antes había dicho: Otra vez un extraño con mis llaves,/ atraviesa espejismos,/ en el hogar descubierto, desde siempre,/ ante la luz de fuera Un futuro raro nos espera, dándole a ‘raro’ no sólo el significado de incierto, que sería una especie de redundancia. Un futuro raro es esto que nos llega saltando muros y franqueando ventanas, dando pasos en los oscuro. Se trata de nuevo de un extraño con mis llaves. Digo de la hipoteca que pagué con tanto esfuerzo. De la pensión que labré toda mi vida. De la paz. Viene de asfalto y frío, que es el camino de los criminales, de los ladrones de nuestro sosiego. La poeta puertorrealeña ha logrado elevar lo individual a los universal. ¡Un extraño con mis llaves! ¿Se puede decir mejor esto que llega el día 26 de junio? Dejamos un papel en una urna y no podremos olvidarnos nunca de lo que hemos hecho. Incluso el acto festivo y dominical puede perseguirnos durante años, lo menos cuatro. En moneda de incertidumbre y de temor. Si ocurre lo que nos tememos y tiene razón el poema, solo que enfocado a lo inmediato de nuestras vidas y no al previsible pasado de donde se tomó lección. Ni decir que nos da miedo podemos decir para evitar que nos tilden de todo lo perverso: Aprendí de mi madre la costumbre: / nunca cierro la puerta de la calle. / Pero no es ésta nuestra casa baja, / ni este sol alimenta los naranjos/ que contaba hasta llegar al abrazo, / y disipar el miedo. Ya no tengo a la madre, el refugio, la seguridad. Ahora cierro la llave de la puerta de la calle. Además ya no es mi casa la casa baja por la que la calle entra en mi vida y yo en la vida de la calle, no, ahora ni el sol alimenta el naranjo de un patio que no tengo… Y lo peor es que no me espera un abrazo y un refugio, no me espera mi madre ¿ni mi patria?

Calle Real / MANUEL GALDUF VERDEGUER

📷Antonio Atienza























_________ Manuel Galduf

Tengo este espacio para decir unas palabras de la ciudad. Es un privilegio, qué duda cabe. Mi opinión se pone en negro sobre blanco, salta a la web de esta cabecera y formará parte de la inmensidad que es la Hemeroteca de Diario de Cádiz. Quiero decir que algún día, cuando ya no estemos aquí, puede que alguien demuestre lo que siempre he amado a la Isla, la ciudad donde nací y he querido vivir. Leyendo mis Calle Real. En esta onda, bajo este oleaje de amor a San Fernando, enmarco mis palabras de hoy sobre Manuel Galduf, que vino de su Valencia natal el pasado jueves para hablar sobre Música en el Teatro de las Cortes y dirigir los Carmina de Orff…

Lo conocí a principios de los años 80, cuando llegó a dirigir la Banda de la Infantería de Marina. Joaquín Rodríguez Royo, nuestro inolvidable amigo, que tesonera y milagrosamente organizaba la Semana Cultural de La Salle, siempre disponía de un día para el Concierto de la Banda de Infantería de Marina. Que dirigió un joven capitán, enseguida comandante Manuel Galduf Verdeguer, valenciano de Liria, la ciudad del mundo que tiene más músicos por metro cuadrado. Era una de las grandes noches de la semana septembrina, la Semana Cultural de La Salle. No sólo era ya entonces un grandísimo músico sino una persona cercana, educadísima y amable. De San Fernando volvería a su Valencia natal para coger la batuta de la Orquesta del País Valenciano, lo cual era lógico en persona de tanta calidad artística. Muchos desde aquí supimos de Manuel Galduf por sus éxitos, que fueron incontables. Así como de las orquestas en las que era invitado y del nivel extraordinario de su dirección orquestal. Nos hacía muy felices a sus amigos y conocidos isleños la carrera de éxitos del que fue nuestro amable vecino durante algunos años.

Ha vuelto lleno de vigor y energía para este encargo que la Real Academia de San Romualdo le ha hecho. Y yo he pensado que qué buen Hijo Adoptivo de San Fernando sería Manuel Galduf. Sé que esto acarrea un ‘expediente administrativo’, una burocracia. Pero aquí no necesitamos de estos trámites para dar nuestra opinión. ¿Lo conocen las Asociaciones de Vecinos, los ‘colectivos’ diversos que ensamblan, al parecer, el dispositivo necesario para lograr algo que más que honor que hacemos es honor que se nos hacen. A la ciudad, a los ciudadanos? Francamente lo ignoro. Pero eso no me hace desistir de una idea, un ofrecimiento a esos colectivos llamados Hermandades y Cofradías, Músicos, Infantería de Marina, Asociaciones… Digo más, ¿dónde hay que firmar? Más que nada por si este Calle Real no es suficiente. Aspirar a que alguien como Manuel Galduf sea Hijo Adoptivo de San Fernando es desear la excelencia para nuestra ciudad. La excelencia unida al esfuerzo y al cultivo del talento, que nos da Dios.

De verdad que escribo con toda humildad, de verdad que estoy convencido del honor que nos haría a los vecinos de esta vieja Isla de los Ponce de León el que Manuel Galduf aceptara la Adopción que desde aquí solicito y elevo a la Autoridad competente.
Por eso decía, ¿dónde hay que firmar la petición?

Diario de Cádiz
Calle Real 
08 05 2016_




























domingo, 24 de abril de 2016

AYER, 23 DE ABRIL DE 2016...





______ Ayer Luis Berenguer me leía 'Tamatea, novia de otoño' en su casa de la calle Real, la casa de su suegro, don Rafael Monzón, magistrado de lo Laboral. Ni podía imaginar que dos días después estuviera luchando contra su propia muerte, que lo venció a las doce de la noche, sentado en el salón de su casa. 

Ayer fue el 12 de septiembre de 1979, mi hija May tenía unos pocos meses, cuando volví a casa dormía. No recuerdo exactamente quién, días después, me dijo lo que todavía no he logrado superar, que Luis Berenguer, mi amigo y mi maestro, había muerto. Le dieron sepultura por la mañana y por la tarde contraía matrimonio el poeta Juan Mena. Juan Mena también era muy querido por Luis Berenguer, lo admiraba ciertamente. Bajo la conmoción de la mañana estuve en la iglesia del Carmen, donde se casó mi querido Juan con Eusebia. De emoción en emoción. También ayer recordé esa boda de septiembre de 1979. 

Ayer recordé muchos recuerdos de mi vida, como la forma resignada que Pepe González Barba solía emplear para su casa: Villa Humos. González Barba fue un figura muy importante en mi vida de escritor y en la vida de muchos escritores de la Isla. Fue un gestor cultural de primera, desprendido y generoso. Durante años participó activamente, en primer plano, de todo lo que culturalmente se animaba en San Fernando. Escribía bien, hablaba bien, era un hombre humilde y sencillo. Con una gran biblioteca, una gran cultura. Ayer lo recordaba junto a Germán Caos Roldán. Germán era la vocación inmarchitable. No he conocido a ningún escritor con más voluntad de ser, más letraherido que Germán Caos. Fue un hombre magnífico y con los pies en el suelo. 

Juan José García Sánchez, que también recordaba ayer, era otro escritor de la ciudad del medio siglo que poseía una vocación de acero por la Poesía. Hombre pausado, bondadoso, vivía en un Parnaso propio con domicilio en su casa de la calle Ancha. No era Juan Mena, claro, ni aquel Rafael Duarte desbordado al que de vez en cuando le llegaban metáforas deslumbrantes. Duarte y Mena agavillaban a cuantos se fueron acercando a la Poesía, a la Literatura. Y publicaban ayer cuidados poemarios en humildes revistas, pionera de las cuales fue Erytheia, que hacía Julián Blasco Moyano, que también escribía muy bien y dinamizó a su modo la literatura cañaílla. Antonio González Muñoz seguía desde Conil el curso de los acontecimientos literarios desde una Librería-Papelería a la que quiso llamar La Cañaílla, lo cual que no era sólo un guiño. Por entonces no había llegado ni Antonio Bocanegra Padilla ni sus poemas de Ronda, súbita invasión. José María Hurtado no había empezado a publicar sus archivos y dos mujeres distintas, Amparo Gordillo y Soledad Lozano irrumpían en el panorama con sus poemas. Puede que Puri Galán hubiera sido la pionera de esta generación...

martes, 12 de abril de 2016

HOY LLUEVE, UN POEMA...


Hoy llueve
llueve sin descanso
como una hemorragia llueve
lentamente

desacostumbrados los ojos
sobre el parque
las calles presurosas
llueve hoy

Hoy llueve y nada mejor que un fado
para que cale el agua de la lluvia de la tristeza
lo inunde todo de voz que se lamenta
del vivir

Está gris todas las horas
previsible, ay, lo que acontece
la soledad, el silencio que acaricia la voz de Amalia
y de Carminho

Recordaré siempre Lisboa con sol
y Porto, Coimbra nublados de Atlántico
mas no el sol del Alentejo ni ese territorio de frontera antigua con caños
como los de la Isla mía

Llueve, ay...

Todo está mojado, las calles, mis ojos...


domingo, 10 de abril de 2016

Calle Real / CAMPOS Y MÓSIG, MÓSIG Y CAMPOS



_______ El próximo día 14, Antonio Campos Muñoz recibirá el título de Hijo Predilecto de San Fernando, que es el máximo honor que una ciudad, una comunidad, otorga a uno de sus paisanos. Ha sido pródiga la Isla en hijos ilustres, no sólo médicos y científicos en general, artistas… Hasta un Cardenal, elevado a los altares, nació intramuros de esta Isla amable en donde, además, puede que haya vivido una santa, de prosperar el expediente que el Vaticano estudia en estos días sobre la Hermana Cristina.

Me es muy difícil, de cualquier modo, coger distancia de Antonio Campos, que es mi amigo del instituto, para referir aquí lo que es conocido por todos, su inmensa valía científica y su calidad humana. Más bien recuerdo a su madre, sentada en La Mallorquina, y a su padre, que era tan simpático y extrovertido, mirándome una laringitis y tratándomela con éxito. Conociendo a Antonio, lo veo el próximo día 14 con bastante perplejidad y diciendo a todos que no merece tal honor. Y haciéndolo con completa sinceridad. Es así, un hombre verdaderamente sencillo que de seguro afirma todo cuanto ignora cuando son conocidos sus enormes saberes.

Pero, inevitablemente, este fasto justo que se producirá el día 14 sobre las tablas del Real Teatro de las Cortes, me lleva a otro escenario en donde se encuentra otro de nuestros grandes sabios, de nuestros paisanos más egregios. Me refiero a Juan Ramón Mósig Pérez, catedrático de Electromagnetismo de la Universidad de Lausana, reciente Premio Internacional Sergei Alexander Schelkunnof y considerado como uno de los principales investigadores mundiales en antenas planares.

Juan Ramón Mósig y Antonio Campos quizá sean los isleños, de una nómina importante de grandes personalidades cañaíllas, que han llegado más lejos y más alto. Sus expedientes científicos, académicos, investigadores; sus publicaciones; sus labores docentes, sus biografías, en definitiva, son impresionantes. Han desarrollado su vida profesional en distintas universidades, caso de Antonio Campos, o siempre fuera de España, en el de Juan Ramón Mósig, pero jamás dejaron de sentirse vinculados a sus familias isleñas, a sus amigos de La Isla, a su memoria de esta ciudad de su infancia y juventud. Compartí en el Liceo varios años de aula y pupitre con Juan Ramón Mósig. Ya entonces destacaba por su inteligencia y bondad. Jugábamos a los bolis ante la mirada divertida de su hermana Elo. Inolvidable la simpatía de su madre, de una familia cien por cien cañaílla. Dicen que de una boda surge otra boda. Sería magnífico que de esta tan merecida predilección de Antonio Campos surgiera la de Juan Ramón Mósig Pérez, una personalidad científica mundial, un isleño extraordinario. Pongamos en el sitio merecido a quienes lo merecen.

Diario de Cádiz
Calle Real 
10 04 2016_