sábado, 14 de febrero de 2026

Calle Real / MARIO LANZA


_____________ Mario Lanza

Alfredo Kraus, nuestro tenor, el más grande de todos los tiempos, tenía de Mario Lanza la bravura, cantaba sin esconderse, sin trucos, los flamencos dirían cante macho puro. Oyéndolo cantar Vesti La Giubba, del Acto II de I Pagliacci, lo he percibido como pocas veces. Oyéndoselo al italiano. Kraus era genial, emerge de sus viejos discos, es inmortal. No obstante, no se me va de la mente la visión matinal de la Isla del pasado viernes, con ese viento tan frío y desapacible. En el que no habría salido si no me llama el Dr. Revuelta, ese sabio cercano y amigo, para invitarme a café. Con mi hermano Antonio, Paco Melero y su esposa, Nini. Gente de lo más agradable y querida. Y fue cuando volvía a casa, por la calle del teatro de los Cortes cuando recordé a un viejo conocido diciendo con su desdén habitual de los inspectores de aceras. Porque me paré a mirar un trozo de acera rota y peligrosa que a saber los días que llevaría en el estado de ese viernes. Yo inspector de aceras, me dije horrorizado.

Porque la intención era hacerle una foto con el móvil y mandársela a la alcaldesa. Pero me dije que seguro que ya lo ha visto y está tramitando su arreglo, incluso la solución del desnivel de la misma, con el riesgo de caídas de despistados habituales como el que esto escribe, especialista en caídas, algunas con resultado de huesos rotos. ¿Qué tiene que ver todo esto, mi repugnancia a la inspección de aceras y el parecido de Mario Lanza y Alfredo Kraus, nuestro genial tenor inmortal? Lo sé: el funcionamiento habitual de mi cerebro, que es como el de todos ustedes, va de aquí para allá en un santiamén (qué palabra tan expresiva y española) y te lleva de la mano hasta donde no quieres, o no hubieras querido.

Digo ese viejo conocido desdeñoso y altanero, sin tener de qué ni por qué, y la conexión que uno tiene, inevitable, por el lugar que ama, el pueblo en donde naciste y en el que has querido vivir, salvo lo que te haya destinado la vida. A fin de cuentas una acera rota, un parque lleno de hojas muertas y las butacas del Centro de Congresos, que son un escándalo que sobrellevamos con resignación, como el Robo de la Caja y el listado de todo lo mal hecho, de todo lo que queda por hacer, forman parte de ese modo de amar, de querer estar en orden, en perfecto estado de revista. Siguen las lluvias y no se va todavía el frío, al que no nos acostumbramos. Ha vuelto el doctor Revuelta, el doctor Nostalgia de la Isla soñada, la Isla del paraíso que es la Infancia.
Sigue cantando Mario Lanza. Realmente maravilloso. Como Alfredo.

Diario de Cádiz
Calle Real
2023 02 15_

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