domingo, 21 de julio de 2013

Calle Real / TORTILLITAS DE CAMARONES COMO TEORÍA

_______ Tortillitas de camarones como teoría

Fernando Santiago me presentó el otro día a Arcadi Espada en La Pastorita, el estero de Rafael El Tapaera, calificado por Fernando como el "empresario socialdemócrata" de Chiclana. En un corrillo previo a la degustación de las zapatillas del estero, el ya ex presidente de la APC le dijo a Arcadi que yo defendía "despesca" frente "despesque" (Fabián Santana, de gran predicamento ante nuestro vehemente ex presidente, acudió en mi auxilio) y puso sobre la mesa las tortillitas de camarones. Entonces Arcadi Espada dijo que las "tortitas" de camarones eran una "teoría". Secretamente le di la razón y esperé acontecimientos pero se derivaron enseguida a las que hacía su tía Paqui, allí presente, como las mejores del mundo. Yo, que no las he probado todavía (las de la tía de Fernando, de la que todos blasonan su extraordinaria berza decembrina), solo dije dos cosas: que en la plazoleta de las Vacas de La Isla de Camarón están las del bar León, que son extraordinarias y no se parecen a ninguna otras, y las universalmente famosas de la Venta de Vargas, lugar en donde la inolvidable María Picardo las inventó. Y si no las inventó, encontró la fórmula del esplendor de su filigrana. Claro, no sé si me lo dijeron pero seguro que pensaron que ya yo estaba "tirando" pa mi pueblo, ese del que Chiclana no quiere "ni el viento". Entonces, sabedor de que Fernando le había ganado a Espada alguna apuesta con una comida en A Poniente, yo le dije que si las del Bar León no le parecían extraordinarias invitaba yo a los dos en el célebre restaurante portuense en donde Fernando Santiago probó la tintilla de Rota, que es abstemio total y colchonero apasionado.

Pero lo de la teoría me apasionaba. Porque yo soy también muy dado a establecer teorías de las cosas. O sea, pensar por qué algo es de un modo y no de otro, o sencillamente es.

No podré olvidar nunca a María Picardo, sentada en su Venta de Vargas con el delantal impoluto, de una blancura celestial. Su memoria vital se hundía en la época más menesterosa y difícil de la ciudad. La Venta que compró Juan Vargas, andando el tiempo su marido, estaba en la frontera, casi a pie del puente de Zuazo, donde no pasó Napoleón. Y las primeras casas blancas del caserío cañaílla. Era como una "isla" dentro de la isla de caños y esteros, a pie del viejo Camino Real. Imposible resumir aquí la vida de este lugar mágico cañaílla y gaditano. Solo decir que al caer la tarde llegaban a las puertas de la venta cubos llenos de camarones saltando, cogidos en las piezas. Y ella entonces puso la harina de garbanzo y el perejil, el agua, la sal, el secreto y los camarones. Y le salieron las "tortillitas" (aquí, como con la despesca, ni tortitas, ni tortillas, ni tortas: tortillitas). Eran creación de la que abundaba -los camarones, el hambre- y la astucia culinaria de María, que bordaba el rabo de toro, la berza gitana, las papas aliñá y, en general, la cocina amable y esplendorosa de aquella época y aquel escenario.

Fernando debería traer a Arcadi para que yo le cuente teorías... Me encantan las teorías.

Diario de Cádiz
Calle Real
2013 07 21_


domingo, 14 de julio de 2013

VUELVO A JAEN

 📷 EMS                                                                                                                                                     












Miro de nuevo la mañana bajo el sol en la que vi, desde la proa de piedra del castillo de Santa Catalina, la catedral de Jaén. El día antes, desde la base de las torres, sonaban los vientos musicales y litúrgicos de sus trompetas, trombones, bombardinos, trompas y tubas... Renacentista el marco y esa música de la liturgia de las grandes celebraciones conferían a la plaza de esa catedral impresionante un aire de otro tiempo o el aire sin tiempo de una ciudad marcada por esta presencia enhiesta y pétrea, la catedral del Santo Rostro del Santo Reino.

Cuántos recuerdos...

Calle Real / CAPITÁN DE NAVIO FERNANDO BELIZÓN


📷 Ulifox
















____________ Fernand Belizón

Con una sencillez admirable y una visita al alcalde, el capitán de navío director del Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando Fernando Belizón ha informado a la ciudad que ha cesado por edad en el mando de una de las instituciones más prestigiosas de la Marina española y del Reino de España. El capitán de navío Fernando Belizón es cañaílla de la calle Gravina, para entendernos. Toda su vida la ha hecho en este centro científico de referencia mundial. Desde que no mucho después de recibir el despacho de alférez de navío aprobó su ingreso en el Curso de Sabios, como es conocido el itinerario de estudios físico-matemáticos que se desarrolla en el edifico neoclásico y bicentenario que está al lado de Torre Alta.

Me honro con su amistad y no quiero que estas palabras mías sean ni panegírico ni ditirambo. Sencillamente quisiera hacer constar en este hueco de Diario de Cádiz lo que una vida dedicada a la Armada y a la Ciencia española, como tantas otras, debería significar para nuestro pueblo. Si bien nuestra memoria se detiene en la figura excepcional del contralmirante Orte Lledó, director tantos años del Observatorio, siendo don Cecilio Pujazón otro de los grandes hitos de personalidades que dirigieron el centro, un grupo nutrido de grandes personalidades científicas se ha venido turnando en más de dos siglos de vida del edifico de la cúpula blanca desde donde salen los rayos verdes que reposicionan a los satélites invisibles. Y otras muchas cosas relacionadas con la medición de los astros y el fenómeno del tiempo, que ya lleva tiempo siendo "atómico" y punto de referencia mundial. Desde esta Isla que acoge a estos marinos ilustrados como a vecinos discretos y ejemplares.

Fernando Belizón ha llegado a la edad en que los marinos de su grado "pasan a la reserva". O sea, entrega el mando y, como escribió el gran poeta, irá de su corazón a sus asuntos. Sé que entregará el mando con gran satisfacción y alegría, porque lo deja en buenas manos, a su compañero y también cañaílla Miguel Vallejo. Le deseará suerte y se pondrá a su disposición. La ciudad mira sonriente esta sucesión en el mando de una de sus instituciones, siéndolo de la Armada, que más orgullo le reportan. Sabe desde siempre que allí trabajan hombres sabios que son el orgullo de la Armada y de la ciudad.

El ayer del que venimos fue un tiempo de optimismo y de orgullo nacional. Esta ciudad es hija de aquella Armada que el rey Fernando VI quiso que se asentara en el viejo solar de la Villa de la Real Isla de León. El capitán de navío Fernando Belizón es ya otro eslabón de la cadena de oro de sus directores, de sus hombres beneméritos que hicieron realidad el esplendoroso presente con su inteligencia y su trabajo silencioso y abnegado en pro de la Ciencia y el progreso de España.

Sé que la ciudad lo espera con los brazos abiertos. En la Real Academia de San Romualdo y en el grupo de sus vecinos sabios, caballeros y amigos.

El alcalde Loaiza le hizo un presente en la visita de despedida. Muchísimos vecinos también queremos ofrecerle el regalo de nuestra gratitud por su dedicación al progreso de la nación en el Real Observatorio de la Armada. Y desearle todo lo bueno que pueda depararle la vida entre nosotros.

Diario de Cádiz
Calle Real
2013 07 14_

sábado, 13 de julio de 2013

ESPAÑA ES SOBRE TODO... ESTO

Ahora veo unos cuadros del Prado, en el diario El País digital. Los miro con embeleso. Inmediatamente pienso, ahora que tenemos la moral casi hundida, la autoestima por los suelos, los temores a flor de piel y una depresión que viene y otra que se va, que estos cuadros son como algunos paisajes, como algunos libros, como algunos monumentos, canciones, cantes, pasajes y en general el conjunto de todo lo que nos define. Los traigo aquí solo con esta idea, también esto es España.

Lo creo firmemente.