domingo, 18 de mayo de 2008

EL PINSAPAR / BORIS EN CÁDIZ




PIO BAROJA era un personaje malhumorado y enlutado que casi siempre fue anciano. Galdós fue un novelista “garbancero” y misógino al que España le negó el premio Nobel de Literatura. Unamuno era gruñón, de una extrema seriedad, como si nunca hubiera sonreído. Antonio Machado fue muy descuidado, tenía las solapas de las chaquetas llenas de cenizas de cigarrillos y los hombros de caspa. Juan Ramón Jiménez fue toda su vida un hiperestésico insoportable que si no da con la santa de Zenobia, a saber qué hubiera sido de él. De Cela todos tienen un recuerdo nítido, sobre todo del capítulo final de su vida, llamado “Marina Castaño baila un vals en Copenhage”. De Joyce, por salir a otras latitudes, dicen que era onanista y espesito. Baudelaire siempre estaba “colocado”. Dostoievsky fue un enfermo epiléptico severo, esquinado y genial. Proust, un judío francés homosexual, rico y delicado, casi toda su vida enfermo de asma, criado entre algodones por su madre y hermana. Hemingway fue un personaje desbordante de vitalidad, bebedor compulsivo, autodestructivo hasta el suicidio.  Kafka fue un escritor desgraciado, incomprendido en vida…

La historia de la literatura está llena de escritores maravillosos e increíblemente desgraciados que hicieron buena aquella afirmación atribuida a un poeta: “Ser feliz, y artista, no lo permite Dios”. Hasta que llegó Boris Izaguirre encantado de conocerse. No digo a Cádiz, que llegó el otro día en olor de santidad, con muchas damas deseando conocerlo y diciendo cosas tan absolutamente increíbles como que había ganado el Premio Finalista Planeta. Por cierto, ¿quién ganó el Premio-Premio?

-       A ver, usted mismo, por favor.

-       No me sale, lo tengo en la punta de la lengua pero no me sale...

Así con todo. Pero para la Feria, genial. Boris arrasa con todo. Libreros, público en general y muchos que puede que hayan comprado su primer libro el pasado martes en el Baluarte gaditano. Lara es un genio, quería decir, ha heredado ese sentido del negocio de su padre, que santa gloria goce. Hoy se llama Boris como un tiempo se llamó “Los cipreses creen en Dios”. Vender millones de libros de un autor es dedicar parte de los beneficios a publicar otros libros que no se venden  ni mucho menos, pero que hay que publicar porque son los libros que luego entran directamente en la Historia de la Literatura de Alborg, o Francisco Rico. Y en el famoso “canon” occidental, que ya es más importante todavía.

Estaba diciendo que esta Feria del Libro de Cádiz, con Gala y Boris, ha llegado a la cumbre de lo mediático y chisporroteante. Más Zoe Valdés, claro, con su pregón sorpresa. Pero debería ser la Feria de Jesús Maeso de la Torre, que vaya escritorazo que vive en Cádiz. Magnífico de verdad, pero… No es Boris. Ni Gala.

1 comentario:

manuel dijo...

Enrique, he descubierto tu blog por casualidad y me ha encantado. Enhorabuena
A.García Lázaro. Jerez