jueves, 6 de mayo de 2010

EL PINSAPAR / EL ENCUENTRO

¿Cambia algo el que no hayamos estado físicamente en el encuentro de Rodríguez Zapatero y Rajoy de ayer en La Moncloa? Quiero decir: ¿lo que nos han dicho que hablaron fue lo que hablaron? Me refiero, naturalmente, a la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Y más, ¿realmente hablaron o ejecutaron el monodiálogo, esta cosa que consiste en que yo hablo para escucharme a mí mismo y cuando me hablan tengo la habilidad de no oír nada? ¿Lo que nos llega qué es, el discurso de uno que dice que el otro lo que pretende es que pensemos que es la causa de las causas o, por el contrario, del otro, que nos dice que con esta manera de actuar persigue el hundimiento de España porque cuanto peor mejor?

Sabíamos que cuando cae una tostada al suelo siempre lo hace por el lado de la mantequilla pero no tiene porqué ocurrir si desayunamos en una mesa donde se haga imposible la caída. Sabemos que lo normal es que en los saltos complicados del trapecio siempre hay una red por si uno no llega a las manos del otro. Saber, saber, sabemos que si es tiempo de unidad no es tiempo de desconfianza. Pero claro, unos tiran de la cuerda para un lado, y otros ni la cogen. ¿El resultado? Esta cosa catastrófica de los mercados, el miedo que le entra en el cuerpo al dinero, que corre como conejo asustado. Y las consecuencias funestas para nuestro futuro y nuestra paz.

Porque, además, nos dicen, acechan los carroñeros de las fortunas logradas por estos procedimientos: hundo la bolsa y compro a precio de saldo oro molido aunque el país se vaya p'allá. ¿Cómo? Como antes de ayer, por ejemplo, que alguien dijo que le habían dicho que las Agencias de "ratings" estaban a punto de rebajar la solvencia de España, otra vez. Y fue el pánico.

Por eso quiero decir que llega Rajoy a La Moncloa y sale Rodríguez Zapatero a la escalinata, le da la mano, se hacen las fotos, lo invita a pasar y ya por el pasillo le va diciendo algo así como "Mariano, tenemos que sacar esto p'adelante". A lo que le contesta el gallego: "Ahora hablamos, ahora hablamos".

Lo que va de la inflación a la deflación, esa caída libre que nos sacaría de la zona euro y ni un rescate a la griega sería posible, debe ser evitado. A toda costa. ¿Por eso ha hablado el Rey? No suele hacerlo así como así. Esto que nos pasa, estos datos, hay que remontarlos y luego habrá que buscar a los culpables y ponerlos en su sitio. Sea en la oposición o en la cárcel. Y a los carroñeros, veneno. España no es un país de saldo.

No hay comentarios: