martes, 23 de abril de 2013

En la sierra con Caballero Bonald



FUE un verano inolvidable. Francisco Menacho, entonces delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz, nos encomendó a Jesús Fernández Palacios y a mi la organización de unos encuentros de poesía y prosa por los pueblos blancos. Nos entusiasmó la idea. Embarcamos en la aventura a Fernando Quiñones, Pilar Paz Pasamar, José Ramón Ripoll, Juanjo Téllez, José Manuel Caballero Bonald y nosotros, que nos incorporamos a las mesas narrativas o poéticas. Dimos lo mejor que teníamos a los auditorios de Villamartín, Olvera, Grazalema, Zahara... pero, sobre todo, nos sirvió para establecer una convivencia que jamás hemos olvidado. Fuimos amigos y volvimos más amigos si cabía. Pilar, Fernando y Pepe Caballero Bonald lo eran de generación pero formaban, por generosidad, un mundo de complicidades con nosotros que jamás olvidaremos. En el aprendizaje de poeta o de novelista hay siempre algo no escrito que tiene que ver con los auténticos maestros, los verdaderos escritores. En definitiva no se trata de escribir mejor o peor sino de establecer un modelo vital desde la escritura. Y por eso Pilar tenía siempre las puertas abiertas de su casa junto a la playa a todos los poetas, Fernando Quiñones ejercía un magisterio sin darle importancia a cuantos se iniciaban en la escritura y Caballero Bonald, tan descreído pero tan cercano y fiel amigo, gustaba de estar con los escritores de Cádiz cuando venía por Cádiz, digo en la Trimilenaria o su casa de Sanlúcar, desde cuyo balcón altísimo me hizo imaginar la entrada del río llena de naves que esperaban el tránsito hacia la Sevilla del monopolio de Indias.

Ayer fue recibido en la Zarzuela por don Juan Carlos y la Reina doña Sofía. Pepe Caballero Bonald y Pepa Ramis, su inseparable esposa, tan amiga también de todos nosotros, de todos. El Rey ha elegido a este viejo escritor republicano como primer acto de su reincorporación. Si tienen oportunidad -los Reyes- de ser recibidos por el flamante Premio Cervantes de Literatura en su casa de Montijo, y en torno a una botella de manzanilla fresca, de la marca que diga Caballero Bonald, verdadero experto en esta bebida, no me cabe duda de que tendrá elementos más que suficientes para conocer el mundo de los escritores y la escritura. Se encontrará con un hombre con un sentido irreprochable de la libertad y con mucho vivido para ilustrar a don Juan Carlos de los mimbres de este país que amamos tanto, el país de Cervantes e Ignacio de Loyola, de Picasso y Manolete, de Azaña e Isabel II, Caballero Bonald y Sara Montiel. El país de los españoles.

Fue el verano que murió Lady Di y Fernando Quiñones nos cantó por seguiriyas. Inolvidable.

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