martes, 22 de diciembre de 2015

Crónica de Julio Sanpalo





El sentimiento mejor tratado
El autor isleño Enrique Montiel presenta en la Casa Pemán su última obra, 'El tamaño del corazón' (Ediciones Mayi), rodeado de amigos

Escribo, rememoro, revivo. El escritor Enrique Montiel ha parido, casi sin ser consciente de ello, una enciclopedia del sentimiento encapsulada en 32 relatos llenos de memoria que dan fe del tamaño de su corazón, porque sin memoria nada existe. De ahí salen las verdades que comparte a través de la literatura y ahí regresan envueltas en afectos como los entregados ayer tarde por los asistentes a la presentación de su más reciente creación.

El autor isleño se rodeó, en la Casa Pemán, de amigos y familiares, sus anclajes más cercanos, para dar a conocer a un retoño literario que en palabras de uno de los padres de la Constitución del 78, José Pedro Pérez-Llorca, supone "un tratado de la educación sentimental", muy íntimo, donde los sentimientos son mejor tratados aún y que entronca con Flaubert, los inicios del realismo mágico o sus maestros, Luis Berenguer y Alfonso Grosso. Una no biografía de sus recuerdos con firma de gaditano de pro.

También es El tamaño del corazón, obra "esmeradamente publicada" por Ediciones Mayi, la "revelación de Montiel como un maestro de la buena escritura, del estilo y el magnífico manejo del idioma". Relatos que emergen como el color en la pintura, en leves pinceladas, casi imperceptibles en los primeros parpadeos aunque esenciales para aprehender la totalidad de su esencia. "Su técnica es la del mosaico, no se ve el trazo pero están las manchas de color, los relatos", explicó Pérez-Llorca.

Evoco, recreo, creo. En este libro, Enrique Montiel desnuda su alma sin protagonismos, escucha con tino las historias que le circundan y las plasma desde la nostalgia, el amor e, incluso, la muerte. Desde una primera pieza, La casa de Almendros Aguilar -paraíso perdido donde se había instalado la felicidad-, con "clara vocación de novela", hasta el que da título al libro, de "un lirismo extraordinario, escrito desde el corazón", tan humano, tan dubitativo y real que "me conmueve", recalcó en el acto el periodista Fernando Santiago.

Toda una declaración de amor, también, por sus vástagos, Enrique y María del Carmen, por su padre de juventud arrebatada, al que "le pasó por encima España como una trilladora" debido a la sinrazón de la guerra, por los olores de la infancia, por su pasión hacia la música, el simple placer de guiar la pluma con cadencia de latido... La "experiencia sentimental de un hombre maduro, biencasado y buen padre de familia" con la que Montiel "se autoafirma" con un "talento inabarcable" y un "pundonor siempre presente en su persona y literatura", expresó Pérez-Llorca. Una pluma pulcra heredera de lo mejor de nuestras letras contemporáneas. "Soy el último que queda, el epígono de ese grupo de escritores como Caballero Bonald o Fernando Quiñones que entendieron que la literatura era escribir bien", afirmó el también biógrafo de Camarón de la Isla.

El tamaño del corazón compendia, si eso es posible, más de una década de trabajo interior, de búsqueda de nuevos horizontes expresivos de su autor. Para Enrique Montiel "la literatura no es una cadena de montaje" y a imagen y semejanza de las grandes obras que hace grandes a sus autores, como Pedro Páramo, cree firmemente que "el verdadero artista sólo está en lucha consigo mismo. Escribo para mí y mis amigos. Es la moneda con que se pagan todas las horas de trabajo", confesó el autor.

Amar es compartir y partir de lo cotidiano hacia lo universal. Con esta obra Enrique Montiel ha constatado que "sólo amando se ama más. Cuanto más amor das, más grande es tu capacidad de amar". El isleño se siente querido, sin duda, y ha querido compartir con los que siguen ahí "un libro secreto sobre el amor porque más allá del sentimiento humano" -y sus diversas manifestaciones- no hay nada". Éste ha visto la luz por la insistencia de su hijo y también escritor Enrique Montiel de Arnáiz. "Me presionó para que lo publicara y fue lo mejor que hice", confesó.

Esta vuelta al negro sobre blanco de Enrique Montiel ha sido una acertadísima decisión, como pudo comprobarse en la sala repleta de público de la Casa Pemán, o en la amistosa oda que Fernando Santiago le dedicó al protagonista del acto: "Sólo he presentado dos libros en mi vida. No vengo aquí ni por experiencia ni por conocimiento, sino por una amistad", que sobrepasa ya las tres décacas.


Y acertada y precisa además es la colección de relatos titulada El tamaño del corazón por constituir una creación que encierra un valor en sí misma: el de la literatura como forma de vida. Para José Pedro Pérez Llorca el lector que se acerque a un libro como éste "gozará con la pasión, se conmoverá con la compasión y sufrirá con el pathos, pero no se aburrirá".

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