domingo, 8 de noviembre de 2015

UN REGALO, UN POEMA

A Enrique Montiel

VI

Deseas tanto que no abarcas más que el aire
entre los brazos; en la casa de la razón
has vivido, en lo que llamaban la cordura.
¿Para qué te sirvió? A través de la herrumbre

de sus cadenas notas que lo que más abruma
es comprender que esta moralina burguesa
no enlaza con los reinos de los oros,
con los perfumes ácidos del vientre.

“¿Ver pasar la belleza por delante
de tu ventana gris continúa incendiando
una áspera tristeza; ver pasar buenos días
por delante del breve jardín de “Oloron”

y no poder besarlos como a una camelia
es el reverso de la dicha, amor”?
“¿No crees, insistente veedor de las cosas,
que a tu edad deberías conocer la respuesta

que cura y embalsama esa postura lúgubre?”
“Sí, mas cuando contemplas un labio que gotea
la fuerza de la vida o de un deleite
que oculta la medida arrebatada

de la adolescencia…, o un rizo rubio
que como disolvente de la melancolía
cae sobre una frente de miel, indiferente
a la herida que infecta…”

(La razón)

(Amaya Zulueta)

Inédito_ 'Memoria de las sombras'

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