domingo, 23 de febrero de 2014

Fermín Salinas

"Empecé a dibujar a los 5 años y a pintar al óleo y acuarela a los 12. No tengo influencias de ninguna escuela de arte. Solo han guiado mis pasos mis admirados artistas contemporáneos Picasso, Giorgio de Chirico, Matisse, Magrite, Gaugin , Klee, etc. De los maestros del pasado me influyeron Brueguel el viejo, Gustavo Dore, Miguel Ángel, El Bosco y todos los iniciados. Por mucho tiempo me he movido por el surrealismo pero poco a poco he ido dando oportunidad a una construcción geométrica de mi obra. Las técnicas se aprenden con el trabajo y analizando. Fui alumno en la escuela autodidacta de Luján Pérez en las Palmas de Gran Canarias y me aconsejaban en mis primeros pasos el pintor hispano-francés Pierre de Matheau y el escultor canario Plácido Fleitas".

Un día sintió la necesidad de auto explicarse, lo hizo con estas palabras. Hablo de Fermín Salinas, el pintor isleño que acaba de morir. Siento rabia y dolor al mismo tiempo. Y tengo la satisfacción de haber sido su amigo y de que siempre me tuvo sincero afecto. Yo lo admiraba de verdad, su pintura me parecía fascinante, sobre todo la de su última época, que el llamaba geométrica pero que era verdaderamente poética, como un cuadro que mostraba una gran palangana de zinc llena de agua frente a un balcón abierto a una noche de luna. En el centro de la superficie del agua la blanca luna, en la habitación de suelo de ajedrez, la luz lunar que se colaba por el balcón abierto… Es sólo un ejemplo.

Me sobrepongo a la tristeza de que se haya ido otro gran artista de la ciudad sin que la ciudad lo haya sabido, siquiera. Es más, ni yo lo supe para poder acompañarlo al cementerio. En Urbanismo vi el otro día una obra suya, menos mal. Formó parte de una colección que expuso en las salas del Museo isleño. Entonces grité que se la compraran entera. El Ayuntamiento. Por lo menos Fernando Rodríguez se hizo con la que hoy está en las paredes de la Delegación. Algo es algo. ¡Será tan difícil ya reunir lo mejor de su obra, esparcida por medio mundo!


Otro grande del arte de San Fernando, Antonio Aparicio Mota, gran amigo de Fermín, ha estado tan cerca de él como ha podido. Un hombre bueno y generoso Antonio Aparicio Mota. Y un gran artista. Aunque sea joven no deberíamos perder de vista su obra, digo la ciudad. Como es el caso de Manolo Caballero, que ha puesto en los claustros de la Diputación una muestra de sus cuadros. También la compraba yo sin dudar para San Fernando. Debo tener alma de mecenas o es que valoro exactamente el valor del arte como patrimonio de un pueblo. No son las palabras huecas de algunos políticos las que llenan el alma de las ciudades sino el trabajo de sus artistas y la solidaridad de la gente buena.

Digo que estoy muy triste por la muerte de Fermín Salinas. Quería agradecer de corazón las palabras de Daniel Nieto y José Loaiza por el éxito de la misión que me encomendaron para Camarón pero no puedo sobreponerme a esta muerte. En la época del pañuelo de cuatro nudos en la cabeza él iba y volvía de los Estados Unidos, Francia o el mundo entero.

Sólo me consuela el que los artistas no mueren nunca. Descansa en paz, amigo.

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