sábado, 10 de agosto de 2013

Liérganes, danzantes en San Pantaleón

Con sol los valles no brillan, refulgen. Todo es esmeralda y diamantes azules tenues. Digo el cielo azul con nubes equivocadas, las suaves declinaciones de las montañas, el hondón lejano de los valles y la ermita de San Pantaleón en lo más pino de Liérganes... Los jovenes se atavían como durante siglos y suben hacía esa eucaristía concelebrada y la danza milenaria sobre este breve llano sobre hierba verde... Hablan de Francisco, este Papa nuevo que siempre nos emplaza por la senda humilde y barre la escoria de tantos desatinos. En una homilia que se oye en silencio, con calor, en la ermita del siglo XIII dedicado al santo critiano que fue médico y no renunció a su fe en el Cristo Resucitado... Pero afuera, al aire libre del monte, está el colorido de los trajes, las guirnaldas, color que teñirá la quietud del paraje en algarabía... Liérganes, qué maravilloso pueblo de la Montaña, como se llamaba aquello cuando yo era niño...

(Fot EMS)

1 comentario:

etxegoyen dijo...

Qué precioso texto, Enrique... Y esa muchacha, que tal parece, con la falda roja de vuelo y dos cintas de terciopelo negro, una poxpolina de por aquí, de al lado de mi casa...
A lo que iba... qué precioso texto, amigo mío...