domingo, 14 de julio de 2013

Capitán de Navío Fernando Belizón


(Foto Ulifox)

Con una sencillez admirable y una visita al alcalde, el capitán de navío director del Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando Fernando Belizón ha informado a la ciudad que ha cesado por edad en el mando de una de las instituciones más prestigiosas de la Marina española y del Reino de España. El capitán de navío Fernando Belizón es cañaílla de la calle Gravina, para entendernos. Toda su vida la ha hecho en este centro científico de referencia mundial. Desde que no mucho después de recibir el despacho de alférez de navío aprobó su ingreso en el Curso de Sabios, como es conocido el itinerario de estudios físico-matemáticos que se desarrolla en el edifico neoclásico y bicentenario que está al lado de Torre Alta.

Me honro con su amistad y no quiero que estas palabras mías sean ni panegírico ni ditirambo. Sencillamente quisiera hacer constar en este hueco de Diario de Cádiz lo que una vida dedicada a la Armada y a la Ciencia española, como tantas otras, debería significar para nuestro pueblo. Si bien nuestra memoria se detiene en la figura excepcional del contralmirante Orte Lledó, director tantos años del Observatorio, siendo don Cecilio Pujazón otro de los grandes hitos de personalidades que dirigieron el centro, un grupo nutrido de grandes personalidades científicas se ha venido turnando en más de dos siglos de vida del edifico de la cúpula blanca desde donde salen los rayos verdes que reposicionan a los satélites invisibles. Y otras muchas cosas relacionadas con la medición de los astros y el fenómeno del tiempo, que ya lleva tiempo siendo "atómico" y punto de referencia mundial. Desde esta Isla que acoge a estos marinos ilustrados como a vecinos discretos y ejemplares.

Fernando Belizón ha llegado a la edad en que los marinos de su grado "pasan a la reserva". O sea, entrega el mando y, como escribió el gran poeta, irá de su corazón a sus asuntos. Sé que entregará el mando con gran satisfacción y alegría, porque lo deja en buenas manos, a su compañero y también cañaílla Miguel Vallejo. Le deseará suerte y se pondrá a su disposición. La ciudad mira sonriente esta sucesión en el mando de una de sus instituciones, siéndolo de la Armada, que más orgullo le reportan. Sabe desde siempre que allí trabajan hombres sabios que son el orgullo de la Armada y de la ciudad.

El ayer del que venimos fue un tiempo de optimismo y de orgullo nacional. Esta ciudad es hija de aquella Armada que el rey Fernando VI quiso que se asentara en el viejo solar de la Villa de la Real Isla de León. El capitán de navío Fernando Belizón es ya otro eslabón de la cadena de oro de sus directores, de sus hombres beneméritos que hicieron realidad el esplendoroso presente con su inteligencia y su trabajo silencioso y abnegado en pro de la Ciencia y el progreso de España.

Sé que la ciudad lo espera con los brazos abiertos. En la Real Academia de San Romualdo y en el grupo de sus vecinos sabios, caballeros y amigos.

El alcalde Loaiza le hizo un presente en la visita de despedida. Muchísimos vecinos también queremos ofrecerle el regalo de nuestra gratitud por su dedicación al progreso de la nación en el Real Observatorio de la Armada. Y desearle todo lo bueno que pueda depararle la vida entre nosotros.

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