sábado, 29 de septiembre de 2012

Anne Hidalgo en su Isla


Me recordó a Pepe Oneto. Se fue a Madrid enseguida, luego volvía para irse. Cuando estaban sus padres, cuando estuvo su madre. Siempre su hermana, sus primas. En Madrid algunas tardes olía a oleaje, a viento de los esteros y salinas. A levante. Y tenía en los ojos la luz de La Isla. Su mundo de remembranzas eran algunas palabras que volvían de pronto, inopinadamente. Desde la infancia. Para sumergirse en una proustiana A la recherche du temps perdu...

Anne Hidalgo estuvo en La Isla y quisieron darle un homenaje. La tentación partidaria siempre es muy poderosa. Lógico que ella se prestara. Ahora en el partido socialista local hay dos mujeres al frente, Araceli Maese en la secretaría general y Patricia Cavada en la portavocía del grupo municipal. Con más razón. María Jesús Castro, que es amiga de hace mucho de la cañaílla en París, puede que tuviera la idea. Y nos convocaron en la Venta de Vargas, un lugar mágico de La Isla que nunca da la espalda, siempre abre sus puertas.

De pie, en el patio, a las siete de la tarde, Anne Hidalgo Aleu (de los Aleu de San Fernando de toda la vida, como nos informó) recibió unos regalos de sus compañeros de partido (y compañeras, seamos feminísticamente correctos), y de la Venta de Vargas, que la emocionaron. Una foto de un encuentro en París, un reloj de la conmemoración de 1812. Un ramo de flores y el disco de Camarón en la Venta de Vargas. La foto la pondrá en su despacho de la Alcaldía de París, el reloj no lo prestará ni a sus más cercanos allegados. Oirá una voz que no marchitará nunca. Será otro eslabón de la cadena que la une a su infancia, a sus padres, a su ciudad natal.

Decía que era comprensible que Araceli Maese y Patricia Cavada quisieran que la futura alcaldesa de París insuflara futuro y lustre a sus apuestas personales, que lo son del partidos socialista en San Fernando, pero Anne Hidalgo mostró su exquisito modo de ser francesa. No entró en cuestiones menores, habló de la luz y el sol de La Isla en el París lúgubre de muchos días, alentó a todos sobre el futuro de Cádiz, Andalucía y España, y se mostró en todo momento como una persona cercana, realmente encantadora, progresista y mujer. Y profundamente devota de su ciudad natal, de sus orígenes, de sus padres, de su familia cañaílla. Por eso en la Venta de Vargas deberían haber estado muchos más cañaíllas, con el alcalde a la cabeza de la manifestación, porque hay personas que están por encima del bien y del mal, au dessus de la mêlée, como Anne Hidalgo.

Decía que me recordó a Pepe Oneto, mi amigo-hermano. Somos de donde nacemos, está claro, del mismo modo que nuestra patria es la infancia. Nuestro Macondo, donde descubrimos el hielo. Por encima de las banderías, las miopías y los enfrentamientos está esta razón del nacimiento, mi corazón está donde ha nacido, me gusta recordar con el poeta. La futura alcaldesa de París, cuando los días se sucedan grises, ventosos, lluviosos y fríos, y mire por la ventana del Hôtel de Ville de Paris, impresionante palacio del siglo XVI, recordará el sol de su pueblo humilde, el cariño que le entregan siempre de sus paisanos, sean de su partido o no lo sean.

Esta convicción se llevó junto a los regalos que le hicieron. Estoy seguro.

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