jueves, 10 de septiembre de 2009

EL PINSAPAR / CAÑONES POR BANDA





















AL final va a ser verdad que en la vieja Real Isla de León se libró la batalla decisiva contra el invasor. Quiero decir que entre escopeteros, salineros, voluntarios y patriotas en armas, fueran civiles o militares, en el caño de Sancti Petri se paró a Napoleón.

Digo que va a ser verdad la letra de la cantiña "Baluarte invencible, Isla de León, por donde no pasó el coloso Napoleón Bonaparte". El flamenco tiene estas partidas, lo explica todo en una cuarteta. O te mata, o te eleva al cielo de los sentimientos y las emociones.

Digo que va a ser verdad fuera de los libros que lo afirman y atestiguan con documentos y estudios. Va a ser verdad aunque no esté una obra lista para el año del San Fernando Diez, o estén muy pocas, una muestrecita.

Porque el tranvía ha sacado del fango de la orilla cañaílla del caño 16 cañones por banda, lo cual que a saber lo que podría sacarse de este entorno si le dan trabajo a los arqueólogos, vamos, desde La Carraca a la Punta del Boquerón.

Nunca he sabido si es porque estamos sobrados de todo, que no falte de ná, o porque no tenemos perdón de Dios. Vienen unos listos con un barco y nos limpian los pecios llenitos de monedas de oro de Su Majestad, un día se cae una pared y aparece un sarcófago antropoide que no lo hay en el mundo, o la cueva de Altamira, o como en La Isla, que están trazando el firme del tranvía que unirá Chiclana con Cádiz y, zas, de pronto, esto qué es, vaya, un cañón de cuando Napoleón, esperarse que hay más, cuenta, cuenta, dieciséis.

Los historiadores podrían hacerle el "croquis" al de la pala mecánica, allí hubo un fuerte, aquí una batería, allí diez cañones por banda. Y si no esta cosa que saca el metal de debajo de la tierra, que igual no lo han pasado nunca y si lo hacen haría lo que dicen algunos ultra gaditas que les pasa cuando llegan al Río Arillo, que empieza a hacer pi pi pi pi pi pi la pulsera que los ata al mundo tirilla que se vuelve loca.

Los cañones son grandotes, de los que tuvieron que meter miedo y hacer daño. Enfrente hubo lo que hubo y algo había que tener en esta orilla de España lo suficiente como para. O sea, claro, heroísmo, patriotismo, todos los ismos que sean de menester. Y cañones.

Como estos 16 que el tranvía, quién lo diría, ha sacado del fango, vaya metáfora, los cañones que defendieron la Patria asesinada por los franceses, en el fango del olvido del caño de Sancti Petri.

En La Isla fue la batalla… Y la incuria.

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